El otro día acudí a un Instituto de Formación Profesional a presenciar una ponencia de un conocido fabricante de neumáticos sobre la tecnología y usos de nuestros neumáticos. Los ponentes se afanaban durante la conferencia en explicar a los alumnos como se distribuían los componentes de un neumático o que fuerzas soportaban durante su uso.

Sin embargo, las jóvenes mentes de los alumnos, ávidas de novedades, estaban interesadas en otra cosa: los neumáticos esféricos, que el mismo fabricante había presentado recientemente al mundo durante el pasado Salón del Automóvil de Ginebra.

Ante la cara de estupor de los ponentes por una tecnología tan novedosa de la que carecían aún de detalle, no pude evitar que mi memoria vagara libre por mis recuerdos cinematográficos hasta detenerse en una conocida película, protagonizada por Will Smith y basada en el conocidísimo libro de Isaac Asimov, “Yo Robot”.

Dicen que la ficción supera a la realidad, pero que ésta finalmente termina por alcanzarla, y en esta película del año 2004 ya aparecía un futurista prototipo de Audi calzado con los esféricos neumáticos presentados en este 2016, mostrando todas las ventajas que ahora se asegura que llegarán a ser reales. El vehículo avanzaba perfectamente de lado, se podía aparcar también de lado, en huecos pequeños, consumía poco y reducía el deslizamiento que puede sobrevenir por riesgos potenciales, como el hielo negro o los obstáculos imprevistos.

Desgraciadamente, el prototipo presentado en Ginebra sigue siendo tan irreal como el de la película ya que es básicamente conceptual, y aunque la tecnología de levitación magnética en la que se basa se encuentra ya bastante desarrollada, aun tendremos que esperar unos años para que el “destino nos alcance”.

Por el momento tendremos que conformarnos con desarrollos tecnológicos más modestos, como la introducción de todo tipo de sensores que mantengan al neumático perfectamente comunicado con el vehículo (e incluso con otros vehículos), informándonos de su estado y del estado de la calzada sobre el que está rodando.

Cuando está tecnología e información se encuentre definitivamente en nuestro tablero de a bordo y constantemente delante de nuestros ojos, se habrán acabado buena parte de los problemas de seguridad vial provocados por los neumáticos, porque será la primera vez que seremos conscientes de que esas manchas oscuras debajo de nuestro vehículo cumplen una función esencial en nuestra seguridad y en la del resto de los ocupantes del vehículo.