Cuando Oscar Wilde creó el personaje del hermano imaginario Ernesto de su obra teatral la "Importancia de llamarse Ernesto", poco podría imaginar que alguien podría citarla más de 120 años después para comentar la actualidad ferial europea en torno al sector del neumático.

Estamos en año par y a punto de comenzar el mes de mayo, lo que significa que la ciudad alemana de Essen empieza a engalanarse para celebrar la feria bienal del sector del neumático Reifen. Cuando comencé a informar hace más de 25 años sobre la actualidad del sector del neumático, la feria de Essen sobre el neumático ya ocupaba un destacado lugar en el panorama ferial europeo.

Sin embargo, en aquellos años, el asunto de las ferias era muy distinto al de ahora. Para empezar, no existía internet, y anunciarse en televisión, al no gozar apenas de competencia, era muy caro. Tampoco existía, lógicamente, el correo electrónico, por lo que las comunicaciones se hacían por correo ordinario que, al ser también monopolístico, era bastante oneroso. Toda esta argumentación nos lleva a que entonces era muy rentable acudir a las ferias, tanto desde el punto de vista del expositor como del visitante.

Las empresas del sector del neumático, por aquel entonces, acudían a los Salones del Automóvil si querían acercar sus productos al usuario, y a ferias como Reifen o Expómovil, en el caso nacional, si su objetivo era el profesional del neumático. Eran el lugar perfecto para mostrar las últimas novedades y entrar en contacto con sus clientes.

Hoy, con la irrupción masiva de medios de comunicación diferentes (web, email, redes sociales, etc) gracias a la extensión global de Internet, el papel de las ferias sectoriales ha cambiado un poco. Ya no se utilizan para mostrar los últimos productos, porque están disponibles instantáneamente de manera electrónica en cualquier momento, y ni siquiera para hacer contactos, porque se pueden mantener perfectamente a través de mensajería instantánea o correo electrónico.

Por tanto, las ferias han quedado como lugar de encuentro donde poder estimular y desarrollar esa necesidad tan humana del contacto cercano, cara a cara, en el que poder adivinar las intenciones de nuestro interlocutor a través de sus palabras, gestos o emociones, lejos de la frialdad cibernética de las máquinas a través de las cuales se desarrollan últimamente las relaciones humanas.

Sin embargo, este nuevo rol de las ferias no ha impedido que las cifras de visitantes se hayan visto mermadas en cada edición, (salvo en manifestaciones feriales muy concretas como la de agricultura de Zaragoza, que consiguió reunir casi a un cuarto de millón de personas). Si a este hecho le unimos el escaso tirón que han tenido siempre las ferias referidas únicamente al neumático, nos dan como resultado una edición 2016 de Reifen en la que los cálculos más optimistas sitúan el número de visitantes en unos 18.000 a 20.000 profesionales, cifra un poco escasa si consideramos que son procedentes de toda Europa.

Por tanto, parece muy inteligente por parte de los responsables de Reifen que está sea la última edición de Reifen como la conocemos, y que la próxima, a celebrar en 2018, abandone Essen para trasladarse a Frankfurt, una localidad con mayor tradición ferial, y que se desarrolle paralelamente y bajo el paraguas de un gigante de la posventa ferial como es Automechanika, beneficiándose de su prestigio y de su infraestructura, y demostrando que a veces es muy importante llamarse Reifen-Automechanika o…Ernesto.