El WLTP será la única norma de homologación de consumos de los automóviles a partir del 1 de enero de 2021. ¿Qué efectos tendrá en las flotas en términos de emisiones de CO2, consumos, TCO y huella medioambiental? Arval Consulting responde a estas preguntas, más candentes que nunca entre los gestores de flota. El objetivo de este análisis es estimar el impacto medio del WLTP en emisiones de CO2 y en TCO, centrándonos en turismos gasolina y diésel y en los principales segmentos representados en las flotas españolas.

La aplicación de la normativa WLTP para la medición de los ciclos de consumo homologados de los automóviles tendrá un efecto importante en el mercado. En primer lugar, aumentarán las cifras homologadas de consumos y emisiones, pues esta nueva forma de medición es más estricta, con el objetivo de asemejarse más al uso en la vida real de un coche. Esto tendrá un impacto directo en el impuesto de matriculación, lo que se traducirá en un incremento medio de un 4% en el TCO de una flota y en un aumento de la cuota mensual del renting.

Las cifras homologadas de emisiones medias de CO2 de los automóviles diésel y gasolina sufrirán un significativo aumento, con más incidencia entre los primeros. Este incremento es de hasta un 36% (34 gramos más de CO2 por kilómetro) en los diésel en el periodo 2018-2021, y de hasta un 30% (36 gramos más) en los de gasolina.

También habrá un impacto directo en el impuesto de matriculación. Muchos vehículos que estaban exentos de su pago, al estar por debajo de las cifras exigidas de emisiones, ahora estarán obligados a pagarlo. Solo el 7% de los vehículos continuarán disfrutando de la exención del pago de ese impuesto, cifra que actualmente asciende al 36%. Y muchos otros coches que ya lo pagaban, saltarán de tramo impositivo con las nuevas cifras. Todo esto se va a traducir en un aumento de la cuota mensual del renting, en una horquilla que va de una variación de 18 euros en la cuota de un coche pequeño gasolina, hasta 51 euros en de un coche de lujo diésel.

El WLTP también tendrá, como es lógico, un impacto en el TCO, con cifras que van del 1% de incremento de un coche pequeño de gasolina al 5% de uno mediano diésel. Aunque a primera vista un incremento medio del 4% en este apartado puede parecer razonable, hay que tener en cuenta que está calculado sobre el valor NEDC-C. En flotas de vehículos anteriores a 2010 este incremento puede llegar al 10% en algunos segmentos.