Según la Agencia Internacional de la Energía, la fabricación representa alrededor del 32% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono. En la situación actual, Bosch emite alrededor de 3,3 millones de toneladas métricas de carbono anuales, aunque la compañía ya ha reducido las emisiones de carbono relacionadas con su creación de valor en casi un 35% desde 2007. "No estamos empezando desde cero. Hemos superado constantemente nuestros objetivos para la reducción relativa de las emisiones de carbono. Ahora, ha llegado el momento de los objetivos absolutos. Que comience el final de la cuenta atrás", destaca Volkmar Denner, presidente del Consejo de Administración de Robert Bosch.

A partir de 2020, Bosch compensará cualquier emisión de carbono residual e inevitable, principalmente, comprando energía verde de plantas patrimoniales propias y participando en programas de compensación de carbono. La compañía está invirtiendo en proyectos medioambientales certificados destinados a apoyar el desarrollo social y ecológico. Las compensaciones de carbono se recortarán gradualmente hasta 2030 y, por eso, Bosch está incrementando las inversiones en energías renovables.

Asimismo, la empresa tiende a ampliar los sistemas fotovoltaicos propiedad de la empresa, como los que se encuentran en las localizaciones de Nashik y Bidadi en la India. Con esta propuesta, la empresa espera multiplicar por diez la capacidad de energía instalada. Bosch firmará también contratos de proveedores exclusivos a largo plazo con nuevos parques eólicos y solares en todo el mundo, que luego pueden operar de manera rentable incluso sin subvenciones gubernamentales.

Por otro lado, Bosch invertirá, en los próximos diez años, mil millones de euros para la eficiencia energética de sus plantas y edificios. Para el año 2030, la compañía planea ahorrar energía adicional por valor de aproximadamente 1,7 teravatios por año. Esto es más de una quinta parte de su consumo anual, y es comparable a la cantidad de electricidad consumida por todos los hogares privados de la ciudad de Colonia.

Bosch ha llevado a cabo prácticas de gestión ambiental durante años. Solo en 2018, la compañía desarrolló unos 500 proyectos de eficiencia energética, reduciendo el consumo de energía en cerca del 1,5%. La fabricación conectada también se ha convertido en un factor clave de eficiencia. Bosch ya ha implementado su plataforma de energía patentada, parte de la cartera de soluciones de Industria 4.0 de la compañía, en más de 30 fábricas en todo el mundo. Esta plataforma es una solución de software basada en la nube que puede monitorizar y controlar el consumo de energía de cada máquina.

En los años que quedan hasta 2030, la compañía incurrirá en costes adicionales por valor de 1.000 millones de euros comprando electricidad ecológica, participando en programas de compensación de carbono y obteniendo energía de fuentes renovables. En ese mismo periodo, Bosch invertirá mil millones de euros para impulsar la eficiencia energética interna. Este aumento en la eficiencia energética ahorrará a Bosch alrededor de mil millones de euros, lo que hará que el gasto de la compañía en neutralidad de carbono se reduzca de unos dos mil millones de euros a mil para 2030.