La colaboración entre Brembo y la Escudería Ferrari se remonta a 1975, cuando la compañía sirvió el primer suministro de discos de hierro fundido para los GP de Fórmula 1. Con los años, esta relación se ha ido intensificando hasta el punto de que todos los coches de carretera Ferrari montan sistemas de frenos Brembo.

Los frenos Brembo los montan no sólo los monoplazas de Fórmula 1 de Maranello, sino también los coches que compiten en los campeonatos GT y los que participan en las tres series del Ferrari Challenge: Europa, Norteamérica y Asia-Pacífico. En los tres últimos años, este campeonato lo han disputado los 458 Challenge EVO.

Estas son las cinco cosas que hay que saber sobre los frenos:

1. Tradición. Desde que se creó el Ferrari Challenge, en 1993, los coches que han competido siempre han montado frenos Brembo. Los montaban los 348 que disputaron las primeras ediciones y los F355 introducidos en 1995, así como los Ferrari 360 admitidos a partir del año 2000. Incluso, los F430 que entraron al circuito en 2006 y los 458, admitidos por el reglamento a partir de 2011, también están equipados con frenos Brembo. Los sistemas de frenos Brembo garantizan los más altos estándares de seguridad, objetivo primordial de los organizadores.

2. Exclusividad. El Ferrari Challenge es el único monomarca del mundo en el que compiten coches con discos carbocerámicos Brembo. Con respecto al carbono, este material es muy reactivo y no necesita alcanzar la temperatura óptima para garantizar una buena frenada; de hecho, nada más salir de boxes, los pilotos ya pueden frenar sin necesidad de calentar el sistema. La banda frenante de los 458 EVO es la misma que la de los modelos de carretera pero se monta con pastillas específicas, necesarias para soportar las solicitaciones debidas a su uso en el circuito .

3. Control. Como los discos están hechos de carbono cerámico no se puede comprobar su desgaste mediante una simple inspección visual ni tocándolos. El espesor de estos discos no varía nunca y el análisis de la superficie tampoco permite sacar conclusiones. Por eso, el kilometraje se controla mediante un software de gestión de Ferrari que determina el consumo a través de un algoritmo e indica cuándo es necesario cambiarlos. Del mismo modo, las pastillas Brembo están dotadas de un sensor de desgaste.

4. Prestaciones. Las 458 Challenge EVO brindan unas prestaciones extraordinarias, tanto desde el punto de vista de la velocidad alcanzada como de las frenadas a las que se someten. El motor V8 de 4,5 litros, con una potencia de 570 caballos, permite superar los 290 km/h. También es impresionante la desaceleración: para reducir la velocidad a 270 km/h a 60 km/h, por ejemplo, estos coches sólo necesitan 5 segundos durante los cuales apenas recorren 250 metros. El mérito también es de las pinzas Brembo de 6 pistones en el delantero y de 4 pistones en el trasero, que son diferentes de las que monta de serie porque permiten el empleo de tomas de aire. También es notable el esfuerzo requerido a los pilotos, que se someten a desaceleraciones de hasta 1,8 g.

5. Estrés Térmico. Al igual que en las versiones de carretera, los 458 Challenge EVO disponen de ABS. Lo único que en las versiones de carrera se ha mapeado de manera diferente porque tiene que ser más reactivo. Durante las frenadas más bruscas, el ABS incrementa notablemente las temperaturas de los discos (390x38 en el delantero, 380x34 en el trasero) elevándolas, en algunos casos, a más de mil grados. Valores térmicos muy altos que explican por qué se utilizan pinzas Brembo con un acabado de la superficie oxidado, típico de las aplicaciones de carreras, y no pintado como en las versiones análogas del 458 de carretera.