La aplicación de las técnicas de construcción ligera de Audi en la nueva generación del Audi Q7 han permitido a la marca de los cuatro aros reducir el peso final del SUV premium hasta en 325 kg. Para conseguirlo, la construcción ligera se aplica en todas y cada una de las áreas del vehículo, desde el chasis a la carrocería, pasando por el sistema eléctrico o los asientos.

 

Veinte años de experiencia y liderazgo en construcción ligera aplicados al nuevo Audi Q7 han servido para lograr un auténtico hito: en su versión 3.0 TDI con suspensión dotada de muelles de acero, el SUV premium de Audi registra un peso en la báscula inferior a las 2 toneladas.

Así, con un peso en vacío de 1.995 kg. reduce hasta en 325 kg. el peso de la versión equivalente del Audi Q7 de la anterior generación. Esto hace que el nuevo Audi Q7, con 5,50 metros de longitud, 1,97 metros de anchura y 1,74 metros de altura, ofrezca la mejor relación entre tamaño y peso de su categoría.

Recalcar que, aunque la técnica de la construcción ligera se aplica en todas las áreas, el ahorro en peso más importante se produce en la carrocería y en el chasis, gracias al diseño multimaterial.

Sólo en la estructura de la carrocería se ahorran 71 kilogramos. La célula que conforma el habitáculo está realizada con elementos de chapa de acero de muy alta resistencia conformadas en caliente, mientras que para la parte delantera y trasera de dicha estructura se utilizan paneles de aluminio.

Tres anillos de torsión refuerzan el extremo delantero, la zona de los pilares C y el marco del portón, contribuyendo a mejorar la rigidez estática y dinámica de la carrocería, aspectos clave a la hora de conseguir tanto un comportamiento dinámico seguro y preciso como un alto nivel de confort interior gracias a la ausencia total de vibraciones.

Además de los paneles de la carrocería, las aletas delanteras, el capó motor o el portón trasero, las puertas del nuevo Audi Q7 también se realizan en aluminio. Únicamente con las puertas, por ejemplo, el ahorro de peso es de 24 kilogramos.

En el tren de rodaje, en comparación con el modelo anterior, el nuevo Audi Q7 rebaja el peso total hasta en 100 kilogramos, gracias a la suma de muchos pequeños ahorros. Los principales se encuentran en las suspensiones.

Mediante brazos fabricados en aluminio y acero de alta resistencia, en el eje delantero esta construcción permite ahorrar 27 kilogramos, al tiempo que la reducción en el eje trasero es todavía mayor, hasta 40 kilogramos menos. Las reducciones de peso en este apartado son particularmente importantes a la hora de mejorar el confort y la agilidad de manejo.

Otras reducciones de peso se encuentran en el nuevo árbol de la transmisión hueco. O los cojinetes realizados en aluminio forjado, que consiguen rebajar el peso en 7 kilogramos. El diferencial central autoblocante, el auténtico corazón del sistema de tracción quattro, está integrado en la carcasa del cambio tiptronic de ocho velocidades, y es un 25% más ligero. En total, el ahorro en el conjunto de la transmisión supone una disminución de 20 kg. en el peso final.