Las gafas son probablemente uno de los equipos de protección individual que más se deba utilizar en el taller, pues protegen los ojos, quizá el órgano más delicado y expuesto al riesgo de lesiones en un taller, recalca Loctite en un artículo que les adjuntamos íntegro.

La imposibilidad de controlar la proyección de elementos al soldar hace de las gafas de seguridad un compañero de trabajo esencial. Un elevado porcentaje de los accidentes laborales tiene como resultado el daño de la visión, así que la protección ocular es fundamental.

No solo los elementos proyectados amenazan los ojos, también las radiaciones, por lo que elegir unas gafas homologada es imprescindible. Se debe emplear, además, en todo tipo de trabajos: corte, soldadura, trabajo en foso, etc.

Dentro de las gafas de seguridad podríamos distinguir dos tipos:

- Gafas de montura universal. Los oculares están acoplados en una montura con patillas.
- Gafas de montura integral. Encierran la región orbital de forma estanca y en contacto con el rostro.

Respecto a los materiales, las gafas pueden ser:

- De cristal. Con alta resistencia a arañazos y protección de productos químicos.
- De plástico. Resistentes a la abrasión y mayor resistencia a objetos que se mueven a altas velocidades, como pueden ser los metales proyectados.
- Transparentes. Fabricadas normalmente con vidrio a prueba de roturas. Suelen proporcionar solo protección frontal.