En las reparaciones no se debe subestimar nunca la importancia que tienen incluso las más pequeñas piezas, como las bridas de cigüeñal para el sellado del motor. Meyle ofrece a los talleres módulos Brida de sellado PTFE para más de 2.000 vehículos con rueda transmisora integrada.

Además de hacerse cargo de estanqueizar el cigüeñal del motor, los módulos de brida de sellado detectan el número de revoluciones del motor y la posición del cigüeñal, y determinan el punto de inyección y el punto de encendido mediante la unidad de control del motor. Una calidad deficiente de las piezas conduciría a un desgaste prematuro. Problemas de arranque, pérdidas de aceite y olores desagradables serían las consecuencias.

El fabricante hamburgués tiene en el programa 16 referencias de módulos de brida de sellado para los modelos VAG, conforme a las especificaciones de los fabricantes de equipos originales. Módulos que pueden ser utilizados para más de 2.000 modelos de vehículos, incluyendo el Volkswagen Crafter y los modelos Audi A1 hasta A6. Las piezas están listas para el montaje y se componen de una junta dinámica y una estática y de una rueda transmisora.

Después de 80.000 a 100.000 kilómetros no sólo hay que comprobar el embrague, sino también conviene controlar y reemplazar en caso necesario el módulo de brida de sellado. Con el fin de evitar fugas de aceite, problemas de arranque o un daño del cigüeñal, en la reparación hay que tener en cuenta, según Meyle, que el cigüeñal no esté dañado y que la superficie de contacto esté limpia, no quitar los manguitos de montaje y el seguro de transporte hasta el momento de realizar el montaje, que la rueda transmisora no se desmonte ni esté torcida, y que el montaje sea efectuado en seco, es decir, sin utilizar grasa.