En virtud de un acuerdo, la Justicia de Estados Unidos ha obligado finalmente a Volkswagen a pagar 1.210 millones de dólares (1.134 millones de euros) a 650 concesionarios por el problema con los motores diésel, que se destapó justamente en el país, informa Automotive News y recoge Faconauto.

De esta manera, cada concesionario recibirá de media 1,8 millones de dólares (cerca de 1,7 millones de euros) en los próximos 18 meses, según al acuerdo alcanzado, que el juez ha calificado como “justo, razonable y adecuado”. Volkswagen también ha estado de acuerdo en mantener los incentivos a los concesionarios en función del volumen de matriculaciones.

En total, el grupo alemán va a tener que hacer frente a 22.000 millones de dólares (20.625 millones de euros) en Estados Unidos para cubrir las reclamaciones de dueños, reguladores medioambientales, concesionarios y los propios Estados.

El acuerdo también contempla otros 270 millones de dólares (253 millones de euros) en provisiones para pagos posteriores y otros 175 millones (164 millones de euros) en incentivos a las ventas.