En el Blog Ruta 401 profundizan un poco más en los spoilers o alerones, diferenciando los dos métodos más habituales para montarlos. Estos accesorios, relacionados con el mundo de la competición o el tuning, cumplen una doble función: estética, ya que dotan al vehículo de unas líneas más agresivas, y funcional, porque buscan aumentar las prestaciones aerodinámicas del vehículo.

Se pueden encontrar spoilers delanteros, similares a faldones verticales, que buscan restringir el paso de aire por debajo del vehículo y mejorar la adherencia en las curvas. Pero los más conocidos son los alerones traseros, dada la espectacularidad y valor estético que añaden al vehículo. El componente principal de estos elementos suele ser, en la mayoría de casos, fibra de vidrio o plástico en sus diferentes variantes.

En el momento en que se quiere montar alguno de estos elementos, hay que valorar en qué parte del vehículo va a ir acoplado y a qué esfuerzos, torsiones y vibraciones va a estar sometido. En primer lugar, se puede utilizar un procedimiento de sellado, principalmente en zonas sometidas a vibraciones, ya que el sellador que se utilice absorberá estas vibraciones y se evitarán ruidos y fisuras en los elementos.

Para instalar alerones en portones traseros y molduras en piezas móviles será mejor utilizar el procedimiento de sellado (para los moldurones también se pueden emplear grapas flotantes). En el caso de que se opte por el sellado, hay que recurrir siempre a productos especializados, como Teroson MS 9220 para vidrio y plásticos o Teroson EP 5055 para superficies de acero o aluminio.

Para spoiler de bajos, estriberas y elementos similares, se recomienda utilizar tornillería, grapas flotantes y piezas de sujeción que den seguridad al elemento y que, a su vez, puedan desmontarse y montarse con facilidad, ya que este tipo de elementos están expuestos a choques, impactos de piedras, etc., y es posible que tengan que ser reparados en el futuro.