La nueva Asociación de Talleres y Afines nace con el objetivo de crear una comunidad “real” entre los mecánicos de automóviles y el entorno que los rodea en Jaén. Entre su presidente, Manuel López, y miembros de la junta directiva suman unos veinte años de experiencia, “peleas y decepciones” que les animó a dar el paso y formar un colectivo que aunara sus reivindicaciones y tuviera la transparencia económica y la comunicación interna como pilares, explica el propio López al Diario de Jaén.

La iniciativa, por ahora, “avanza a buen ritmo”, destaca el presidente. El año pasado empezaron 15 talleres que se reunieron para decidir, entre ellos, qué rumbo tomar. A estas alturas suman más de un centenar.“El 80% de las empresas de la capital está con nosotros”, manifiesta López, que se muestra “satisfecho” con los resultados obtenidos en unos meses, pero que no son “suficientes”, pues el crecimiento debe ser continuo.

“De los 500 talleres que hay en la provincia nos gustaría que se asociaran unos 300 para, de esta forma, lograr una mayor representación del sector”, subraya el responsable “Cuantos más, mejor. Queremos volver a crear una asociación fuerte e independiente, no controlada por nadie, sólo por los profesionales de la mecánica y los talleres, que son los afectados por las decisiones que se tomen conjuntamente”, para, de esta forma, “luchar todos por lograr los mismos objetivos”, añade.

Actualmente, una de las grandes preocupaciones del colectivo es el crecimiento de los talleres “pirata”en la provincia. López señala al periódico jienense que el intrusismo en el sector es “cada vez mayor”, sobre todo después de la crisis, pues muchas de las empresas que se crearon no solicitaron los “todos los papeles”. Según denuncian, algunos sí están dados de alta en Hacienda, pero no como taller, con su placa y número, y no reúnen las condiciones necesarias tanto por Medio Ambiente como por otras ramas de las administraciones.

Al pagar menos impuestos pueden permitirse cobrar más barato su trabajo, y eso nos quita clientes pues, evidentemente, ellos irán al local donde le ofrezcan un servicio más asequible”, destaca. Los asociados y compañeros del sector se quejan de la competencia desleal, pero desde el colectivo abogan por el diálogo. “Hay todo tipo de situaciones y entendemos que algunos no dispongan de los medios para estar totalmente legalizados”, apunta el presidente de la asociación.

Por ello, uno de los primeros pasos es contactar con estos talleres, conocer su situación y tratar de colaborar para que no “trabajen de espaldas a las administraciones”. Pero, si no logran cambiar la situación, no dudarían en denunciarlo a las autoridades. “Aunque no queremos que ningún negocio cierre, la competencia desleal está ahí y no se puede permitir”.