26 profesionales de talleres asociados a Atricor (Asociación de Talleres Independientes Cordobeses perteneciente a Conepa) han participado en la primera sesión del curso de formación continua “Gestión del Taller”, impartida por Moisés Bargués, de la empresa SATI Formación.

Bajo el título “El taller, un lugar de resultados”, esta jornada inicia un ciclo de doce convocatorias que se irán celebrando a lo largo de los tres próximos años. En esta primera sesión se ha partido de un concepto aparentemente básico, pero que en el sector de la reparación y el mantenimiento sigue siendo una asignatura pendiente: “Nos calificamos en general a nosotros mismos como profesionales de la electromecánica o de la carrocería, pero pocas veces nos sentimos orgullosos “gestores” de nuestras empresas. Eso se convierte más bien en una consecuencia de lo primero y es un grave error que cuesta enmendar”, señala Francisco Lorente, presidente de Atricor y secretario de la Junta Directiva de CONEPA.

Con esa base, el principal objetivo de la jornada formativa fue reivindicar un principio que no se debe olvidar: “En la oficina también se gana dinero. Tenemos la sensación en los pequeños talleres que el tiempo que no se dedica a reparar o mantener vehículos es poco importante, accesorio, casi una carga, y es un gran error”.

Se habló mucho de planificación: “Hemos de pensar menos en el día a día y dedicarnos a hablar del futuro: qué queremos para el próximo año; cuánto aspiramos a ver crecer nuestras ventas de recambios, cuál va a ser nuestra estrategia para captar nuevos clientes, cómo cambian sus costumbres, cómo vamos a adaptarnos a sus nuevas necesidades… Intentamos generar una actitud proactiva; no hay que esperar a que el cliente entre en tus instalaciones; hay que salir a buscar trabajo. Antes no es ahora; lo que valía hace unos años ya no sirve”, destaca Lorente, quien finaliza destacando otra labor primordial del directivo de un taller: el control puntual de lo planificado. “Un taller bien llevado es un negocio rentable”, apostilla.