Más de cinco de los siete millones de coches que se utilizarán durante los desplazamientos de la Semana Santa 2015 pisarán el asfalto con, al menos, un neumático mal preparado para enfrentarse a los cientos de kilómetros del viaje y a las temperaturas en alza, según la experiencia de Grupo Andrés, distribuidor exclusivo de neumáticos para el mercado español.

 

Resaltemos que las cubiertas con más de cinco años de antigüedad o con más de 45.000 kilómetros en sus lonas plantean graves problemas de adherencia y de frenada en cualquier superficie deslizante. Dichos problemas se agravan si ruedan con presiones inferiores a las recomendadas por el fabricante del coche.

Del mismo modo, un 7,5% de los turismos que viajarán a lo largo de la Semana Santa lleva, al menos, un neumático con 0,5 atmósferas menos de la presión recomendada. Dicho descuido triplica el riesgo de reventón cuando se rueda por autovía o carretera con el coche repleto de pasajeros y equipaje.

La primera recomendación de Grupo Andrés al usuario se centra en la vigilancia de las presiones, pero otras sugerencias suplementarias para conseguir el viaje perfecto: desde llevar un pequeño equipo de supervivencia hasta programar distracción para los pasajeros de menor edad.

Sin duda, la combinación de cubiertas desgastadas, con menos de 1,6 milímetros de profundidad de dibujo en la banda de rodadura, y presiones de inflado por debajo de lo recomendado aumenta la peligrosidad de marcha del coche. También incrementa la posibilidad de reventón cuando se circula con el coche repleto de pasajeros y equipaje.

Es necesario recordar que los automovilistas que circulan con neumáticos al límite del desgaste pueden ser multados por la Guardia Civil de Tráfico y tener problemas de cobertura por parte de los seguros en caso de accidente.