Dunlop se encuentra inmerso en un proyecto colectivo de diseño, al que cualquier persona puede contribuir, consistente en explorar el futuro de los coches de carreras.

Le Mans, donde Dunlop crea las nuevas tecnologías de neumáticos, es una buena excusa para remontarse a las innovaciones tecnológicas históricas de Dunlop y mirar al futuro, ayudados por un ensayo sobre futurología y por las ideas que se están generando en el seno del Future Race Car Challenge de Dunlop.

Fabricante de neumáticos durante 125 años, Dunlop ha dado vida a algunas grandes innovaciones a lo largo del tiempo:

1888. Dunlop comienza con la fabricación de neumáticos. Las primeras ruedas con neumático de aire revolucionaron el sector automotriz.

1889. Gana su primera carrera con un neumático de aire, una carrera de bicicletas en Irlanda.

1922. La marca desarrolla el primer neumático con talón de acero en una carcasa de cordón entrelazado que triplicó la vida del neumático. Esta innovación, junto a la rueda de una sola pieza, se convirtió en el estándar de la industria.

1948. Introduce un neumático sin cámara con una capa plástica autosellante en la superficie interior de la carcasa. Este recubrimiento evitaba la pérdida de aire en caso de dañarse el neumático.

1954. Cuando el desarrollo posterior hizo innecesaria la capa sellante, se estimó que el número de pinchazos dando lugar a retrasos en las carreteras se había reducido desde 1 cada 16.000 millas con neumáticos con cámara a 1 cada 80.000 millas con los neumáticos sin cámara.

1959. Lanza el primer neumático (RS5) que incorpora un diseño de banda con muchos de cortes de cuchillo, una carcasa de nylon para mejorar la resistencia a alta velocidad y el hombro de seguridad.

1962-1964. El equipo técnico de Dunlop descubre un fenómeno hasta entonces inexplicable, el aquaplaning. Las siguientes patentes de diseño de banda asegurarían que desde ese momento el desarrollo del diseño de banda se enfocase en las pocas pulgadas cuadradas de neumático en contacto con el suelo. La densidad de cortes de cuchillo en la superficie de la banda subió dramáticamente, y una nueva característica conocida como 'aquajets', que se puede describir como túneles a través de los nervios laterales de la banda, permitía la eyección del agua hacia los lados.

1973. Innovación mundial: Dunlop presenta el Denovo, el primer sistema de rueda/neumático con seguridad pasiva ('fail-safe'). La legislación fue modificada para permitir su utilización en carretera, y en 1973 era ya equipo de serie (OE) en el Mini 1275GT.

1983. Dunlop ofrece el sistema TD/Denlocbead de seguridad de bloqueo y con seguridad pasiva ('fail-safe'), el predecesor del neumático run-flat.

1994. Innovación mundial: Dunlop presenta el primer neumático con cinturones de estructura ultraligera, reduciendo el peso del vehículo en unos 12 kg. Desarrollo del Instant Mobility System (IMS) como sustituto de la rueda de repuesto. En caso de sufrir un pinchazo se inyecta un compuesto de látex en el neumático que consigue sellarlo.

1990. Se introduce el sistema de monitorización de neumáticos Warnair, capaz de detectar rápidamente pérdidas en la presión del aire  haciéndoselo saber al conductor a través de una señal audible o visual.

2002. Dunlop sorprende con la tecnología 3S, basada en una innovadora banda con tres áreas asimétricas y pensada para unificar de igual manera aspectos como la marcha silenciosa, el carácter deportivo y la seguridad.

Ya en la actualidad, Le Mans 2014 será testigo de numerosas innovaciones, incluyendo:

- Un perfil más plano con mayor huella de contacto, que consigue incrementar la estabilidad y la precisión del manejo, aumentando el agarre en seco y mejorando el comportamiento en curvas.

- La banda multi-radius, que proporciona una conducción sobre mojado sobresaliente, al mismo tiempo que facilita un mejor control en las curvas.

- Resistencia al aquaplaning. Un ratio "tierra-mar" variable aumenta el contacto con la pista, incrementando el agarre y reduciendo el aquaplaning.

Por otro lado, Dunlop, constantemente en la vanguardia de la innovación, encargó un ensayo sobre futurología que le permitiese adentrase en el futuro de los coches de carreras, en particular en cómo se verían en 125 años a partir de ahora. Las afirmaciones realizadas en el ensayo son reveladoras y sugieren un futuro mucho más verde e interactivo para las carreras.

Escrito por el conocido futurólogo Ian Pearson, el ensayo establece que los coches de carreras de los días por venir podrían disponer de motores eléctricos extremadamente potentes junto con propulsores de plasma de inducción lineal, en cualquier caso nada que ver con los motores de combustión interna.

Estos propulsores trabajarían mediante el bombeo de un gas con electrones, con lo que se conseguiría crear el plasma. Una serie de bobinas superconductoras podrían entonces crear grandes campos electromagnéticos para efectuar la propulsión.

Respecto a los neumáticos, Pearson piensa que en los de carreras se podrían introducir materiales controlados electrónicamente, permitiendo así compensaciones entre agarre  y desgaste variables. Un gel de polímeros podría fácilmente lograr que un componente corto y voluminoso se convierta en otro largo y estrecho.