Bajo el tema de “La digitalización digital del cliente y sus consecuencias en el sector”, el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid ha acogido la XII edición del Foro VO y Posventa, que ha analizado en sus diferentes mesas de debate las preferencias del nuevo cliente conectado, los nuevos conceptos de movilidad, cómo avanza la digitalización en las empresas del sector, la importancia de la gestión de nuevos conceptos como “influencers”, “CRM” o “cualificación”.

En el ámbito de la posventa, la jornada de trabajo, celebrada el 4 de octubre, contó con varias presentaciones de empresas. En la primera de ellas se expuso el caso de éxito de la transformación de una empresa familiar de analógica a digital, con Miguel Aguilar, director de Ifema Motor como moderador. En esta mesa, Alfonso Cantero, gerente de Torres Auto, explicó cómo este concesionario Ford, con 50 años de historia y42 trabajadores, ha pasado por un proceso de cambio en el modelo de negocio y la adopción de nuevas tecnologías para afrontarlo con mayores garantías. Para ello, los equipos de taller han tenido una importancia fundamental en la integración de la empresa, a través de mayores incentivos y un proceso de apertura al cambio.

Igualmente, Torres Auto ha optimizado sus procesos mediante formación y una utilización eficiente de los recursos del taller. Aquí se ha dado gran importancia a la digitalización, así como a dar preferencia a las demandas del cliente a través del marketing digital, para que esté conectado con el taller en todo momento. Otro aspecto en el que la empresa ha mejorado ha sido en el control de la gestión del negocio adoptando un DMS de gestión global de posventa integrado.

Otro tema analizado en el ámbito de la posventa fueron las inversiones en la digitalización de los talleres, donde los intervinientes, moderados por Roby Said, director de Ventas y Marketing de TÜV SUD Atisae, coincidieron en señalar la necesidad de la adopción de las nuevas tecnologías en el taller para obtener una mejor rentabilidad y eficiencia. Sin embargo, el profesional debe estar predispuesto a este proceso tecnológico para poder afrontar las reparaciones, cada vez más complejas, de los nuevos vehículos. El taller que no entre en la digitalización podría desaparecer por no ser competitivo y por no adaptarse a los nuevos servicios online que demandan los clientes.