Una corte de apelación de Estados Unidos ha dictaminado a favor de un concesionario Chevrolet del Estado de Nueva York que se rebeló contra el intento de General Motors de cancelar su acuerdo de distribución de piezas. Según informa el periódico Wall Street Journal y recoge Faconauto, este dictamen podría alterar la manera en la que las marcas de coches piden cuentas a sus concesionarios respecto a sus objetivos de ventas.

En concreto, la corte de apelación ha indicado que el método de General Motors de evaluar las ventas del concesionario Beck Chevrolet violan las leyes de franquiciado del Estado de Nueva York. La marca se habría basado, injustamente, en la media de ventas a nivel estatal para determinar los objetivos de la citada concesión sin tener en cuenta la debilidad del mercado en el área metropolitana de Nueva York, donde opera el concesionario demandante. Por el momento, General Motors sólo ha indicado que está “revisando la decisión y considerando las opciones que tiene”.

En Estados Unidos, los acuerdos con los concesionarios permiten a las marcas cancelar el acuerdo de distribución si no cumplen con los objetivos de ventas, que con frecuencia se basan en la media que registra el conjunto de un estado. Los concesionarios, por su parte, argumentan que este sistema falla a la hora de reconocer las condiciones reales del mercado “sobre el terreno”.

El dueño de Beck Chevrolet, Russel Geller, demandó a la marca en 2011 por establecer sus objetivos de ventas en función de los resultados medios de toda la red de concesionarios del Estado de Nueva York. En su momento, argumentó que su propia concesión y otras del área metropolitana de Nueva York estaban en una clara desventaja a la hora de cumplir objetivos, ya que las estaban comparando con concesionarios que cuadriplicaban sus ventas. Geller ha calificado la sentencia como “pro concesionarios” y espera que “ayude a equilibrar las relaciones entre marcas y concesiones”.