El año 2017 se configura como clave para la expansión de los coches eléctricos en los principales mercados del mundo: China, Europa y Estados Unidos, donde las restricciones a los coches convencionales y la apuesta decidida de los Gobiernos, en forma de incentivos, significarán el espaldarazo a este tipo de movilidad que, además, está contando con millonarias inversiones por parte de los fabricantes, informan desde la página web de Faconauto.

En Europa, los eléctricos están contando con ayudas estatales directas y exenciones fiscales, mientras que los vehículos de combustión están sufriendo penalizaciones y restricciones al tráfico en las grandes urbes.

Por su parte, China, la segunda economía del mundo, está promoviendo está movilidad gracias a la influencia de la densidad de población en las zonas urbanas, el amor que siente por los coches o una calidad del aire pésima. El país asiático tiene el objetivo de que haya 4,8 millones puntos de recarga en 2020, capaces de dar servicio a cinco millones de coches eléctricos.

Mientras tanto, las ventas en Estados Unidos cayeron en 2015 y lo han vuelto a hacer en 2016 (-0,37%), muy castigadas por el precio del petróleo y porque los 'pick up' y los SUV están de moda en el país. Por si fuera poco, el nuevo presidente, Donad Trump, no apoyará nada que tenga que ver con la movilidad eléctrica y las energías alternativas.

Con este panorama, la industria del automóvil de Detroit se está pensando su estrategia para el coche eléctrico; por ejemplo, Ford ha reculado en su intención de invertir 4.500 millones de dólares hasta 2020 en el desarrollo de coches enchufables, tal y como ha expresado su presidente ejecutivo, Mark Fields. Actualmente, la adquisición de coches eléctricos en el país cuenta con una ayuda federal de 7.500 euros, y los fabricantes que sí producen eléctricos (especialmente General Motors) ya están moviéndose para mantenerlas.