El Foro de Davos, celebrado el pasado enero, fue el marco elegido para presentar el Consejo del Hidrógeno, la primera iniciativa a nivel mundial en el que 13 grandes multinacionales pusieron de manifiesto la importancia de este elemento químico en la transición energética desde una sociedad “carbonizada” a una más sostenible y respetuosa con el medio ambiente, informa el portal Bolsamania.com.

De las 13 compañías, entre las que se incluyen Toyota, Air Liquide, Shell, Total o BMW, no aparece ninguna empresa española, aunque sí hay empresas nacionales que llevan a cabo una actividad en este campo “aunque la mayoría de su facturación proviene del extranjero”, como explica Javier Brey, consejero delegado de la compañía especializada H2B2 y presidente de la Asociación Española del Hidrógeno.

El hidrógeno tiene dos grandes usos: como combustible y como elemento clave para el almacenamiento de energía. En cuanto al primer mercado, el hidrógeno se emplea para “alimentar pilas de combustible que posteriormente generan electricidad para mover el motor eléctrico de un vehículo”, apunta Lourdes Rodríguez, directora gerente del Centro Nacional del Hidrógeno. De hecho, permite una autonomía de conducción entre 500 y 600 kilómetros en los coches preparados para ello, en un tiempo de repostaje de tres minutos, con una emisión nula de dióxido de carbono y a un precio que ronda los precios de la gasolina o el gasoil (10-12 euros / kilo de hidrógeno).

El principal problema que presenta el coche de pila de combustible en España es la falta de estaciones de servicio para repostar el vehículo de hidrógeno. Sólo hay seis en todo el territorio nacional: dos en Sevilla, una en Zaragoza, otra en Huesca, Albacete y Puertollano, lo que ha hecho que los fabricantes que ya tienen modelos con esta tecnología no hayan apostado por España para su comercialización.