El Consejo de Adminisración de PSA, el grupo Peugeot-Citroën, ha aprobado la compra de Opel a General Motors, operación que podría anunciarse este lunes de forma oficial en el transcurso de una rueda de prensa en París, aunque está previsto que las negociaciones continúen durante toda la próxima semana, según informan las agencias Bloomberg y Reuters.

La unión de ambas empresas, que ya reconocieron en febrero que la negociación podría cerrarse de forma inminente, supondrá la fabricación de más de cinco millones de automóviles a nivel mundial, generando 2.000 millones de euros en sinergias gracias al desarrollo y utilización conjuntas de plataformas y motores. Además, el acuerdo permite a PSA convertirse en el segundo fabricante a nivel europeo, sólo por detrás de Volkswagen.

La principal preocupación en este momento es saber si están garantizados los puestos de trabajo, sobre todo, en nuestro país, donde el Grupo PSA cuenta con dos plantas (Vigo y Madrid) y Opel, una en Zaragoza. En este sentido, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha llamado a la calma a los empleados “por el buen funcionamiento que tienen las factorías españolas y por el auge del sector automovilístico en España”.

Por su parte, los gobiernos de Francia y Alemania, que han expresado su conformidad con el acuerdo, han lanzado también un mensaje de tranquilidad, aunque los trabajadores temen que habrá recortes. En 2015, el grupo Opel tenía 35.600 empleados, de los que 18.000 están en Alemania, mientras que en Reino Unido, la constructora Opel-Vauxhall emplea a 4.500 personas.

Uno de los escalones que negocian ambas compañías es ver quién asume los 9.000 millones de euros de los fondos de pensiones de GM en Europa, unos 8.000 millones en Alemania y otros 1.000 millones en Reino Unido, derivados de Vauxhall. Según informa el periódico El Mundo, a esto se suma que GM no quiere que PSA exporte modelos de Opel a los mercados en los que compitan con los de Chevrolet, como Latinoamérica, China y Asia. Y tampoco que se vendan esos modelos de Opel y Vauxhall que todavía durante el próximo lustro compartirán plataformas, tecnologías y diseños con su matriz. PSA, por su parte, no quiere que GM vuelva a desembarcar en Europa con Chevrolet, marca que dejó de vender en la región en 2016 para tratar de reflotar a Opel.