Varios países de la Unión Europea, entre ellos Italia, Francia y España, han retrasado la aprobación de las nuevas pruebas de emisiones para automóviles en carretera, a pesar de la evidencia de que esto ha permitido que contaminación supere los límites legales, según un informe publicado por el Parlamento Europeo y recogido por Automotive News Europe.

Las conclusiones de la investigación de la institución europea también hace referencia al escándalo de emisiones de Volkswagen. El Parlamento culpa de los retrasos en este caso a los deseos de los países de la UE de proteger a la industria del automóvil tras la crisis financiera de 2008. “En 2012, ya había señales claras de que algo iba mal con las emisiones de los vehículos diésel”, señaló el político liberal holandés Gerben-Jan Gerbrandy. “El Dieselgate no habría ocurrido si nuestros gobiernos nacionales y la Comisión Europea hubieran actuado”.

El proyecto, que irá a votación en el Parlamento a principios del año que viene, recomienda una reorganización de la Comisión Europea para tener un único Comisario responsable de las políticas tanto referentes a la calidad del aire, como las fuentes contaminantes.

La Comisión, que dijo que no haría comentarios hasta que el informe fuera definitivo, ha iniciado acciones legales contra siete países por no vigilar adecuadamente las emisiones de los automóviles.

Las nuevas pruebas de emisiones en carretera van a complementar las realizadas en laboratorio, cuyos defectos quedaron al descubierto por el escándalo de las emisiones de Volkswagen. Las nuevas medidas entrarían en vigor a partir de septiembre de 2017, pero los fabricantes de automóviles están pidiendo que las medidas que se retrasen hasta 2019. En palabras de Erik Jonnaert, de ACEA, “la incertidumbre regulatoria deja muy poco tiempo para que los fabricantes hagan los cambios necesarios”.