El sábado 21 de enero de 2017 se ha publicado en Boletín Oficial del Estado el Real Decreto 20/2017 sobre gestión de los vehículos al final de su vida útil, que entra en vigor el 23 de enero de 2017, 14 años después de la entrada en vigor del Real Decreto 1383/2002 al que sustituye. En su artículo 7.3.a) el Real Decreto 20/2017 establece que “la extracción de piezas y componentes para su preparación para la reutilización y comercialización únicamente podrá realizarse en un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT), y siempre de vehículos que previamente hayan causado baja definitiva en el Registro de vehículos de la Dirección General de Tráfico y hayan sido descontaminados”.

En consecuencia, cualquier pieza o componente usado que no haya sido extraída por un CAT de un vehículo previamente dado de baja definitiva y descontaminado, es un recambio ilegal y su utilización puede dar lugar a responsabilidades importantes derivadas de la aplicación de las normativas de protección de los consumidores, de gestión de residuos, de seguridad industrial, etc.

La Asociación Española de Desguazadores y Reciclaje del Automóvil (Aedra) ha iniciado una campaña informativa dirigida a usuarios, talleres, aseguradoras, etc., en la que se hará hincapié en los graves perjuicios que se derivarían de la utilización de recambio usado que no haya sido extraído por un CAT de un vehículo previamente dado de baja definitiva y descontaminado.

Desde Posventa.info nos hemos puesto en contacto con Rafael Pardo, director general de Aedra, quien nos ha comentado que, a partir de ahora, “se trata de informar sobre el cambio legal para evitar que pueda haber quien proceda al margen de la legalidad vigente. No se trata de amenazar con denuncias y sanciones”.

Pardo añade que la nueva normativa “juega a favor de todos, y especialmente del medio ambiente, aportando transparencia al mercado de piezas usadas”. Con la norma, además, se pretende poner fin a “empresas que compraban vehículos declarados por las compañías de seguro como siniestro total, los desmontaban, vendían las piezas que consideraban oportuno y, tras ello, llevaban el resto final a un CAT”.