Durante los últimos meses, la Asociación Nacional de Comerciantes de Vehículos (Ancove) viene alertando de la debilidad del mercado de turismos y todo caminos, algo que vienen a confirmar los datos de febrero, cuando las matriculaciones subieron tan sólo un 0,2% respecto al mismo mes de 2016 y un 4,8% en el conjunto del año.

Una vez más, Ancove destaca la vitalidad del canal de empresas, “en gran medida sustentado por el tirón de las matriculaciones tácticas llevadas a cabo por la auto compra de los concesionarios y en menor medida de las marcas”, así como la atonía del segmento de particulares, “verdadero sustento de la rentabilidad de las redes de distribución”, valora la asociación. Mientras que las compras de empresas crecieron en febrero un 10,9%, el canal de particulares ha registrado un descenso del 0,1%, agravando, según la asociación, “la tónica de fragilidad que se viene notando desde el último trimestre del pasado año”.

“Las matriculaciones de las redes se han convertido ya en una mala práctica del sector”, continúa el balance de Ancove. “Las cifras se han cuadrado el último día del mes, cuando se registraron algo más de 12.100 matriculaciones, el 12,37% del total, motivado por la necesidad de cumplir con los objetivos establecidos por las marcas. Vehículos que siguen aumentando las unidades sin vender que se acumulan en las campas de los concesionarios”.

En opinión de Elías Iglesias, presidente de Ancove, “los concesionarios no pueden seguir soportando el esfuerzo financiero que implica estar comprando unos vehículos a precios superiores a los que podrán venderlos en el mercado, dinero que recuperan cada vez más tarde pues empieza a ser complicado dar salida al volumen de unidades de km cero y otro tipo de ofertas comerciales”. Ante esta realidad, Ancove considera que las marcas deben dar prioridad a sus redes de distribución frente a las exigencias de sus fábricas y ajustar los objetivos que imponen a sus concesionarios a la realidad del mercado. “Exigirles ventas muy por encima de la demanda real implica un coste adicional que, muchos de ellos, no pueden afrontar, lo que podría arrastrar a muchos al cierre”.

Además, la asociación de comerciantes reitera al Gobierno la necesidad de adoptar medidas para incentivar la renovación del parque de vehículos muy envejecido, “un plan cuya prioridad debe ser renovar un parque de vehículos con altos niveles de contaminación y con medidas de seguridad muy obsoletas respecto a las últimas tecnologías que montan los modelos actuales”.

En palabras de Elías Iglesias, “un plan de achatarramiento estructural debe ir más allá de una mera subvención: ha de incluir medidas fiscales, como el cambio del impuesto de circulación primando los coches más limpios; medidas de circulación urbana, estableciendo sistemas que primen los coches menos contaminantes frente a los más antiguos; medidas de control de achatarramiento mediante un refuerzo en la ITV y un control de los desguaces para asegurar que los coches no vuelven a las carreteras”. Por este motivo, Ancove ha solicitado que las futuras ayudas a la compra deberían incluir los vehículos de segunda mano de menos de 4-5 años y se incentive con mayores ayudas la retirada de los coches más viejos, los que pasen de 15 años.