Cuando un vehículo llega al taller con una avería en el chasis o con síntomas de la misma, lo primero que se debe realizar es una diagnosis para identificar el problema, conocer el alcance de la avería y saber qué piezas se deben sustituir, obteniendo así una visión global de la reparación. Según recoge un artículo del Blog Ruta 401 de Loctite, en base a esta diagnosis se determinan los procesos, herramientas y técnicas necesarias para llevar a cabo la reparación.

Por un lado, para la reparación del chasis hay que tener en cuenta el material del que está compuesto. La mayoría de ellos están formados de tubos y piezas de soporte de acero, aunque también existen de otros materiales, como por ejemplo de aluminio. Dentro del propio acero, Loctite clasifica lo clasifica por familias, de acuerdo al procedimiento llevado a cabo para su elaboración.

  • Aceros convencionales: son aceros dulces y su proceso de fabricación es el laminado en frío.
  • Aceros de alto límite elástico: tienen resistencias que van desde los 300 MPa hasta los 400 MPa. El proceso de fabricación puede ser variado (endurecido al horno, refinamiento al grano, endurecimiento por precipitación, temple de cristal mixto, etc.).
  • Aceros de límite elástico superior: con resistencia desde 500 MPa hasta 800 MPa. Proceso de fabricación mediante fases duras.
  • Aceros de límite elástico supremo: conformados en caliente. Resistencia superior a 800MPa.

En caso de que exista una deformación ligera en el chasis, es posible llevar a cabo un enderezamiento en frío. De esta manera se podría intentar devolver el chasis a su posición original; sin embargo, hay que tener en cuenta que es un proceso de riesgo, ya que se podría forzar demasiado el acero y provocar roturas, sobre todo en caso de aceros de alta resistencia. Además, es bastante difícil que un chasis quede 100% perfecto tras un conformado en frío, aunque un buen profesional puede dejarlo casi como nuevo.

Otra opción es enderezar el chasis a través de la aplicación de calor, aunque el estiramiento de piezas en caliente provoca la variación molecular de los materiales, disminuyendo sus propiedades mecánicas.

En el caso de que el chasis posea graves deformaciones, roturas o grietas (en este caso probablemente se detectarán tras una simple inspección ocular), lo más recomendable es, según el Blog Ruta 401, “ser sincero con el cliente y recomendarle el cambio del chasis, ya que será prácticamente imposible devolverlo a su estado original”.