Ford dedicó el año 2015 a reorganizar a fondo su división Motorcraft de piezas y componentes con el objetivo de mejorar los resultados de sus centros de servicio y talleres de carrocería franquiciados. Para ello, la marca ha trabajado en la consolidación de piezas que antes se vendían por separado en una sola, o en su rediseño para que sean compatibles con un número más amplio de vehículos, o el reajuste a la baja de los precios, informa el periodista Jorge Palacios en su blog MotorScopio.

“Estamos escuchando a nuestros clientes y tomando medidas que ayuden a darles lo que quieren, ofreciendo precios competitivos y consolidando piezas para que nuestros distribuidores e instaladores puedan hacer su trabajo de una manera más eficiente y que ello redunde en una mayor satisfacción del cliente”, ha declarado a Automotive News, Marc Liskey, gerente para el mercado norteamericano de Productos para Reparaciones y Mantenimiento Planificado de Motorcraft.

Además de esta consolidación de piezas, la división también busca mejorar la disponibilidad y liberar espacio de almacenamiento. Según Brett Wheatley, director ejecutivo de la división de servicio al cliente de Ford en Norteamérica, se han eliminado 400 componentes de amortiguadores, un 32% del total, con lo que se han reducido en alrededor de 25.000 dólares (casi 24.000 euros) los costes medios de inventario, mientras que los sensores de oxígeno han pasado de 24 a sólo uno.

Pese a que Motorcraft tendrá menos referencias en su catálogo, desde Ford aseguran que será capaz de ofrecer más componentes para los modelos más antiguos de la marca, llegando incluso a los de los primeros años 90, algo que se considera muy oportuno en un momento en que la edad media del parque estadounidense de automóviles es más elevada que nunca. Ford cree que las renovaciones que se han introducido en Motorcraft durante 2016 ya están produciendo resultados positivos; de hecho la reducción del 15% en las pastillas de freno elevó las ventas un 8% en los primeros meses.