Aragón es uno de los focos europeos en materia de renovación del automóvil hacia usos más ecológicos a partir de pilas de combustible de hidrógeno y el vehículo eléctrico enchufable, según recoge un artículo de Heraldo.es.

En las dos opciones las ruedas las mueve un motor eléctrico, pero la diferencia está en su alimentación: mientras el vehículo eléctrico de baterías debe ser conectado a una toma de corriente, el de hidrógeno funciona a base de pilas recargables de hidrógeno que, al combinarse con oxígeno tomado del aire, genera energía eléctrica para el automóvil y desprende vapor de agua.

La Fundación del Hidrógeno o el Circe son los centros que lideran proyectos europeos para los coches del futuro a nivel comunitario. Por un lado, la Fundación del Hidrógeno participa, desde 2016, en la creación de lo que será el futuro corredor del hidrógeno entre Francia, Andorra y España, la primera red en el sur de Europa de hidrogeneras para que el uso del hidrógeno como combustible pueda tener una red de repostaje más amplia.

Por su parte, el Circe de la Universidad de Zaragoza lleva años trabajando en un modelo de carga por inducción para autobuses eléctricos. Lo novedoso de este sistema es que no tendrán que cargarse sólo cuando estén en cocheras, sino que podrán llenar sus baterías en las paradas de cada trayecto y, en un fin último, también al circular por un carril especial que guarda soterrada esta bobina.