A la hora de hablar del motor de un coche, siempre se alude a su propulsor, y no al motor de arranque, que es el que permite que se ponga en marcha el vehículo. Se trata de un motor eléctrico que incorpora ciertas partes fundamentales y una de ellas son las escobillas, de las cuáles habla una entrada del Blog Ruta 401 de Loctite.

Las escobillas son elementos cuya finalidad es realizar la presión necesaria sobre los colectores o anillos rotatorios, y que de esta manera se pueda realizar el contacto para el paso de la electricidad. Una vez que la corriente llega desde la batería, el motor eléctrico se pone en marcha. El bendix se desplaza hacia el engranaje del volante de motor y hace que el motor de combustión empiece a girar hasta que se pone en marcha.

Las escobillas del motor de arranque, debido a que están en fricción permanente, pueden desgastarse con el tiempo y dar problemas. También se puede perder potencia a causa de fallos en el contacto entre la escobilla y los colectores. Por eso en muchos casos se pueden arreglar fallos en el motor de arranque sustituyendo las escobillas.

Actualmente se están desarrollando motores eléctricos sin escobillas, por lo que este elemento podría ir quedando poco a poco en desuso. Prescindir de las escobillas permite construir motores más pequeños para sitios más reducidos y funciones más específicas. El inconveniente es que, en ausencia de estos elementos, necesitan de una gestión electrónica para poder funcionar.