“Los cambios tecnológicos generan usualmente una mezcla entre fascinación y miedo. Tendencias actuales como la electrificación, la digitalización o el coche conectado están provocando este tipo de reacciones en la sociedad pero también entre los profesionales del mundo de la automoción”, explica en un artículo Luis María Pérez Serrano, director de la División Car business Services de TÜV SÜD Atisae, quien destaca cómo concesionarios, talleres, importadores y fabricantes, entre otros, están observando que estas tendencias están llegando. “Pero también somos conscientes de que aún no las dominamos completamente y tampoco sabemos a ciencia cierta hacia donde nos van a llevar”.

“Y eso nos lleva a la contradicción antes mencionada: por un lado, todos estos actores asistimos fascinados a los cambios que están sobreviniendo a nuestro sector, pero, por otro lado, también nos conecta con el miedo y la incertidumbre: los concesionarios dudan sobre si están preparados, los profesionales temen no reciclarse a tiempo, los importadores no apostar lo suficiente por estas nuevas tecnologías o los fabricantes tienen miedo a que se les adelanten sus competidores”, indica Pérez Serrano.

En TÜV SÜD Atisae ya han vivido anteriormente esta situación. En palabras del responsable, “nuestra misión precisamente se ha basado siempre en ayudar a nuestros clientes a reducir sus riesgos y sus incertidumbres para que puedan aprovechar todas las oportunidades que estos nuevos cambios les pueden ofrecer; de ahí nuestro lema: “Más seguridad, más valor”.

“Y en eso llevamos ya más de 150 años, durante los cuales hemos vivido cambios sociales y tecnológicos inmensos”, subraya el director, reconociendo que “la aparición del motor de combustión interna fue, para aquella época, un momento disruptivo equivalente al que vivimos ahora con otras tecnologías como el motor eléctrico o el coche conectado, por ejemplo”.

Desde TÜV SÜD Atisae comparten, a continuación, algunas recomendaciones clave para acometer con éxito las transformaciones que vienen:

1. Paso a paso. Al igual que las nuevas tecnologías no aparecen de la noche a la mañana, sino que son fruto de pequeñas contribuciones individuales durante un largo periodo de tiempo, tampoco debemos esperar que nuestras empresas se transformen de un día para otro. Todo cambio radical será resultado de un plan detallado de hitos intermedios.

2. Estrategia integrativa. Cambios tan profundos, como la digitalización, inciden de manera transversal sobre todos los procesos y unidades de negocio. Por tanto, para tener éxito es necesario apostar por ellos, situándolos en el centro de nuestra estrategia y no como una unidad de “expertise” externa que esperamos influya sobre las demás.

3. Confundir el medio con el fin. De lo que estamos hablando son de nuevas tecnologías o nuevos patrones de consumo y, por tanto, no debemos olvidar que éstos no son sino meros medios para un fin mayor: renovar y actualizar nuestros modelos de negocio para mantener nuestro éxito empresarial y económico y en último término seguir así siendo útiles a la sociedad.

4. Formación. No hay que subestimar la aportación personal de todos y cada uno de los trabajadores. La adaptación y aprovechamiento de estas nuevas tecnologías no dependen ni del director general ni del responsable de IT, ni tan siquiera de aquellas personas que, por su edad, llamamos ahora “nativos digitales”. El éxito, en cada una de las empresas, va a depender de que logremos involucrar a todos los empleados, convirtiéndose cada uno de ellos en contribuidores netos del proceso integral de cambio que hayamos decidido emprender.