El fabricante estadounidense PPG Industries ha abandonado su intento de compra a su rival holandesa AkzoNobel por 26.900 millones de euros en su tercer intento, tras los repetidos rechazos por parte de la empresa, derrotas legales y la oposición de los políticos holandeses, informa la Agencia Reuters. A pesar de que ha conservado su independencia, Akzo debe cumplir las promesas que hizo para apaciguar a los accionistas descontentos después de que se negara a entrar en conversaciones con PPG.

Una vez que el interés de PPG se dio a conocer en marzo, Akzo estableció objetivos más elevados de rendimiento, prometiendo 1.600 millones de euros en dividendos adicionales y mostrando sus planes de vender o reflotar una filial de productos químicos, lo que representa un tercio de las ventas y beneficios de la compañía. El pasado 1 de junio, las acciones de AkzoNobel cotizaba a 74,34 euros, muy por debajo de los 95 euros por acción que representaba en abril.

“Creemos que es lo mejor para el interés de PPG y sus accionistas retirar nuestra propuesta por AkzoNobel en este momento”, ha declarado en un comunicado el CEO de PPG, Michael McGarry, para añadir que la compañía norteamericana no puede acercarse de nuevo a Akzo tras un nuevo periodo de reflexión de seis meses.

Por su parte, Akzo argumentaba que el control de la empresa por parte de PPG sería malo para los empleados, que las culturas de ambas compañías no encajaban y que un acuerdo podría hacer frente a posibles riesgos de competencia. Igualmente, el momento de presentación de la oferta tampoco ayudó a PPG, coincidiendo con la celebración de las elecciones nacionales holandesas y la preocupación por el impacto en el empleo del país; de hecho, el ministro de Economía Henk Kamp declaró entonces que la transacción “no era de interés nacional”.

Desde entonces, el gabinete holandés ha propuesto una ley que daría a las empresas holandesas cotizadas un periodo de un año en el que los administradores pueden negarse a participar en conversaciones con un comprador extranjero, sin necesidad de justificarse ante los accionistas. Una comisión parlamentaria se reunió la semana pasada para escuchar ese plan y otras ideas, incluyendo la creación de un panel del gobierno con el poder de bloquear las adquisiciones extranjeras no deseadas.

Por otro lado, el CEO de AkzoNobel, Ton Buechner, cree que la nueva estrategia de la empresa dará lugar a un “cambio de ritmo en el crecimiento y la creación de valor a largo plazo para nuestros accionistas y demás partes interesadas”. Además, la compañía se ha comprometido a “un diálogo abierto y constructivo” con todos ellos, tras un fallo de la Justicia holandesa que exige a la firma a comunicarse mejor con sus accionistas, sin especificar cómo.