La extensión del Pive 3 conseguirá atemperar la caída del mercado automovilístico, pues como vaticina Ganvam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor), de no haberse producido la ampliación del programa de incentivos, la bajada del mercado hubiera sido del 4,2%, con una cifra total de 670.000 unidades al cierre de 2013.

Estos datos, hechos públicos con motivo de la puesta en marcha de la cuarta edición del Plan Pive con una dotación de 70 millones hasta final de año, muestran cómo gracias a esta extensión, las matriculaciones cerrarán el año con una cifra algo superior a las 700.000 unidades, aunque lo cierto es que estamos todavía ante un mercado deprimido muy por debajo de los 1,2 o 1,3 millones de unidades, que es el volumen que correspondería a nuestro país.

En opinión de Ganvam, estas cifras evidencian la necesidad de articular un plan de incentivos con carácter indefinido hasta que la salida de la crisis sea una realidad y los primeros síntomas de recuperación comiencen a trasladarse al consumo de las familias.

El presidente de la asociación, Juan Antonio Sánchez Torres, aprovechó también para recordar que los incentivos de estos planes de estímulo no son ayudas a fondo perdido al sector, sino ayudas directas al comprador del vehículo con un claro retorno ya que por cada euro invertido se recuperan dos vía IVA, impuesto de matriculación y de hidrocarburos.

Como excepción, uno de los segmentos que está contribuyendo positivamente a las cuentas de resultados de la distribución es el mercado de vehículos de segunda mano, que en estos últimos años se han convertido, por su buena relación garantía/precio, en una solución real de movilidad para muchos españoles, hasta el punto de que ya se venden 2,2 usados por cada uno nuevo.

Sin embargo, esta afirmación tiene también su letra pequeña, ya que al calor de la crisis ha proliferado la venta callejera por parte de particulares que se hacen pasar por profesionales, una actividad ilícita que sustrae más de 300 millones de euros anuales al sector.

En este sentido, el 62% de las operaciones que se realizan en el mercado de ocasión son entre particulares, con vehículos de bajo precio y en unas condiciones que distan mucho de los estándares de calidad, garantía y mantenimiento que ofrecen concesionarios y compraventas.