Circular en las condiciones adversas como las que vivimos tras el paso de la borrasca “Filomena” incrementa el riesgo de sufrir un accidente, por lo que conviene evitar los desplazamientos innecesarios por carretera. Además, la nieve y el hielo pueden comprometer seriamente la seguridad ya que se circula por superficies resbaladizas. Para afrontar la conducción sin riesgos ante estas condiciones meteorológicas adversas, es necesario tomar una serie de precauciones, que la red de talleres Confortauto Hankook Masters resume en prácticos consejos.

  1. Neumáticos de invierno. Quienes residan o se desplacen habitualmente por zonas de frío extremo, en las que no se superan los 7º C, conviene que calcen su vehículo con neumáticos de invierno -una alternativa a las cadenas-, puesto que las temperaturas bajas provocan el endurecimiento del caucho de las cubiertas convencionales, con su consecuente pérdida de eficacia. Su banda de rodadura específica cuenta con un dibujo más recortado y profundo, que drena mejor el agua y reduce el riesgo de sufrir aquaplanning. Asimismo, ofrece un mayor agarre, mejora la tracción y reduce la distancia de frenado. El propio Reglamento General de Vehículos en el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, así lo indica: “cuando sea obligatorio o recomendado el uso de las cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberán colocar, al menos, en el eje de las ruedas motrices dichas cadenas o dispositivos antideslizantes o bien utilizar neumáticos especiales”.
  2. Cadenas de nieve. Si no se dispone de neumáticos de invierno es importante llevar un juego de cadenas en el maletero si se realizan desplazamientos por zonas cubiertas por un manto blanco o en las que puede nevar. Circular sin ellas cuando es obligatorio conlleva una multa de 200 euros. Siempre hay que montarlas en las ruedas motrices. Tras superar la zona nevada, es necesario quitarlas, puesto que no hacerlo dañaría la cubierta.
  3. Conducir con suavidad. Acelerones o frenadas bruscas pueden hacer que se pierda el control con facilidad, así que hay que conducir con suavidad, en marchas largas (para que no patinen las ruedas) y a bajas revoluciones. En estas situaciones más que nunca conviene realizar una conducción anticipativa, que permita reaccionar con precaución ante cualquier incidencia. Para reducir la velocidad, lo mejor es levantar el pie del acelerador. Si se hace indispensable frenar, primero hay que recurrir al freno motor bajando marchas; si no es suficiente, se debe pisar el pedal de forma progresiva, nunca a fondo.
  4. Arrancar la marcha. Cuando se arranca el coche sobre una superficie resbaladiza, conviene hacerlo con la segunda marcha engranada, ya que esto ayuda a evitar que patinen las ruedas motrices. Si sigue patinando, se debe emplear una marcha superior si es posible para disminuir la fuerza aplicada a las ruedas y lograr salir. Y mantener en todo momento la dirección recta.
  5. Moderar la velocidad. Conducir con una velocidad excesiva por superficies resbaladizas puede causar situaciones peligrosas que conlleven la pérdida del control del automóvil. Se debe circular a menos de 40 km/h y con suavidad para que no patinen las ruedas. Además, para no perder el control del vehículo, hay que evitar acelerar o frenar de forma brusca. Se debe siempre adecuar la velocidad a las condiciones de la calzada. Cuando hay nieve o hielo en la calzada, nunca se deber correr ni ir con prisas.
  6. Aprovechar las rodadas de otros vehículos. Es recomendable seguir lo surcos que han dejado los neumáticos de coches precedentes, ya que han abierto camino. La nieve estará más compactada, más baja y posiblemente hasta esté más derretida, así que la circulación será ligeramente más sencilla.
  7. Mantener la distancia de seguridad. Aunque es muy poco probable encontrarse muchos coches cuando la carretera está en estas condiciones, lógicamente no es algo imposible. Alejarse de ellos y manteniendo la distancia de seguridad es clave para evitar sustos y accidentes. En superficies mojadas la capacidad de reacción y de frenada se reducen, por lo que si se aumenta la distancia de seguridad entre vehículos, se reducirá el riesgo por colisión.
  8. Llevar siempre las luces encendidas. La nieve también disminuye la visibilidad en la calzada, por lo que es conveniente llevar siempre las luces de cruce encendidas, incluso si es de día. En caso de que persista la poca visibilidad, se deben activar también las luces antiniebla. Limpiar el parabrisas y los cristales del coche también ayudará a mejorar la visión de la calzada y del resto de vehículos.
  9. Preparar detenidamente el viaje. Antes de ponerse al volante en estos días de nevadas y heladas, hay que consultar el estado de las carreteras por las que circular, conocer cómo se ponen las cadenas del coche, consultar el manual de instrucciones del vehículo y revisar bien que el coche está en perfectas condiciones. Además, como medida de prevención, es aconsejable repostar y llenar el depósito y contar con un “kit de supervivencia” que contenga agua, alimentos, linterna, batería recargable, y ropa de abrigo, ante la posibilidad de quedarte bloqueado en algún lugar.
  10. Tener en cuenta los avisos de la DGT. La Dirección General de Tráfico utiliza un código de colores para informar a los conductores a qué velocidad deben transitar según las condiciones de cada momento, así como qué vehículos pueden o no hacerlo o si el tramo de carretera está cerrado. Esta información se suele colocar estratégicamente en las pantallas de Tráfico.
  11. Revisar el estado del vehículo en un taller profesional. En situaciones de hielo y nieve, antes de salir a la carretera, es fundamental hacer una revisión de todos los elementos del vehículo: batería, niveles de líquidos (refrigerante, aceite, lavaparabrisas y frenos), limpiaparabrisas, neumáticos, sistemas de alumbrado, filtros, pastillas y discos de freno, calefacción, etc. Una inspección preventiva en un taller Confortauto permitirá detectar averías con prontitud para solucionarlas a tiempo sin correr ningún tipo de riesgo. A través del Plan Previene y Ahorra, los centros de la red facilitan la puesta a punto con grandes ofertas en operaciones básicas.