El fotógrafo Freddy Fabris quería hace ya años rendir un homenaje a los grandes maestros de la pintura del Renacimiento, pero no encontraba la forma apropiada hasta ahora.

El artista afirmaba que necesitaba rendirle respeto a las obras originales, pero con un giro conceptual que les permitiera mantener su contexto y esencia original.

 

Fabris se inspiró en un viejo taller mecánico de autos, y procedió a tomar imágenes recreando con los mecánicos cuadros como La Ultima Cena de Da Vinci, La Lección de Anatomía de Rembrandt, La Capilla Sixtina de Miguel Ángel y otras obras maestras.