En la ciudad japonesa de Gifu existe un concesionario abandonado que guarda en sus instalciones auténticas joyas clásicas, como un Bugatti, Alpine, Maserati, Corvette, BMW Isetta, hasta un Formula Indy, como los que fueron conducidos por Ayrton Senna o Emerson Fitipaldi. Se trata de una empresa de compraventa de clásicos que ha quebrado, si bien desconocemos el destino de todos estos coches.