Del tono general del comunicado de La Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (FACONAUTO) y la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC) se desprende que el problema de los talleres ilegales afecta solamente a los talleres de las marcas. Nada más lejos de la realidad. No hay más que ver como las asociaciones de talleres, tanto nacionales como provinciales, se han puesto al frente de la denuncia de los talleres ilegales.

Tanto los marquistas como los talleres multimarca se ven afectados por la actividad de los ilegales y además de los talleres se ve afectada el conjunto de la sociedad por la falta de garantías en las reparaciones acometidas por los ilegales y la consecuente indefensión del consumidor. Ponen en peligro la seguridad vial, no pagan impuestos y o seguridad social e incumplen la legislación de recogida de residuos.

Faconauto y Anfac han pedido que se intensifique la acción policial contra la actividad de los talleres ilegales de reparación de vehículos. Según sus estimaciones, por cada taller oficial estaría funcionando uno ilegal en nuestro país, es decir unos 3.000.

La petición de ambas patronales se produce después de que el pasado mes de junio la Guardia Civil de Cádiz, junto a la Inspección de Trabajo, llevara a cabo en dicha provincia la denominada operación "Trócola", en la que realizaron un total de 29 inspecciones, tramitando 221 actas de infracción en materia de actividades industriales, residuos peligrosos, trabajo y seguridad social.

FACONAUTO y ANFAC han trasladado su agradecimiento a la Guardia Civil por el buen resultado de esta operación, al tiempo que han recordado que se trata únicamente de una ínfima parte de los talleres de reparación ilegales que están en funcionamiento.

Las dos organizaciones han recordado que estos establecimientos suponen una competencia desleal frente a los talleres de los concesionarios oficiales que, además de cumplir con sus obligaciones fiscales y con la legislación en materia laboral y medioambiental, hacen fuertes inversiones en formación y en equipamientos para prestar el servicio de calidad que prestan a sus usuarios.

FACONAUTO y ANFAC han querido llamar la atención de esta situación, ya que se ve agravada por el hecho de que la actividad de los talleres oficiales también ha reducido su actividad como consecuencia de la crisis. De esta manera, las reparaciones ilegales y clandestinas han pasado a convertirse en un problema de primer orden para las redes de concesionarios, que por su causa ven incluso peligrar muchos puestos de trabajo.

En cualquier caso, las dos patronales han indicado que los clientes y usuarios son los más afectados, ya que las reparaciones efectuadas en estos establecimientos no tienen ninguna garantía, no están sujetas a ningún arbitrio y no tienen posibilidad de ser reclamadas. Además, por su naturaleza, ponen en peligro la seguridad de los vehículos y la integridad física de sus ocupantes.