Según a la AEMA, Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA en inglés), se han reducido las emisiones de CO2 procedentes de los vehículos vendidos en la Unión Europea en un 3,3 % al final del 2011 (12,8 millones).

Las emisiones medias de CO2 de estos vehículos fueron de 135,7 gramos de CO2 (dióxido de carbono) por kilómetro, 4,6 gramos de CO2/km menos que en el ejercicio 2010. Este resultado es fruto de una combinación de cambios en el comportamiento de compra, una mejor tecnología, la mayor eficiencia de los motores, y el aumento de la comercialización de vehículos diesel, de menores emisiones de CO2, una tendencia que se ha mantenido en 2011 (51,3 % en 2010 frente al 55,2 % en el 2011).

Portugal, Malta y Dinamarca, con unas emisiones promedio de 125 gramos de CO2/km o menos, han conseguido los mejores resultados, mientras que Estonia, Letonia y Bulgaria, con 150 gramos de CO2 por kilómetro aparecen como los mayores emisores.

La diferencia entre el promedio de las emisiones de CO2 de los vehículos diesel que ahora se comercializan y las de los de gasolina se ha ido reduciendo en los últimos años, siendo en 2011 de sólo 3,2 gramos de CO2 por kilómetro.

En la UE, las emisiones de CO2 procedentes del transporte por carretera han aumentado un 23 % entre 1990 y 2010, llegando a ser responsable de aproximadamente un quinto de las emisiones totales de la Unión Europea.

Con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes del transporte, los fabricantes de automóviles tienen un objetivo colectivo para emitir un máximo de 130 gramos de CO2 por kilómetro para 2015 y de 95 gramos para el año 2020. Las tendencias
actuales muestran que la industria del automóvil europea está en vías de cumplir con la meta de CO2 para el año 2015.