De acuerdo a la encuesta del RACE y Goodyear, los madrileños usan de media el coche 17 días al mes, por encima del uso del metro (11,7), autobús (9,5) o tren (6), con diferencias entre aquellos que viven en Madrid capital y los que pertenecen al área metropolitana. Los ciudadanos de Madrid capital utilizan el coche (15) y el tren de cercanías (5,5) en menor medida, mientras que el uso del metro sube hasta los 14,5 días, y del autobús, a 11,4 días de uso al mes. Por su parte, aquellos que viven en el área metropolitana, hacen un mayor uso del coche y el Cercanías debido a la menor oferta de modos de transporte.

El 53% de los residentes de localidades próximas a Madrid afirma que no utilizan el transporte público por el excesivo tiempo que emplean en los trayectos, seguido por un 26% que critica la mala comunicación y las interconexiones con otros medios. También estiman que, en el caso de verse obligados a usar el transporte público, el tiempo por trayecto aumentaría una media de 45 minutos, lo que, trasladado al total de desplazamientos realizados durante un año de trabajo, supondría un tiempo equivalente a 42 jornadas laborales más.

Respecto a la frecuencia con la que se utiliza cada modo de transporte, destaca de nuevo el vehículo privado con el 54% de usuarios que lo hacen al menos tres o más días a la semana, por encima del metro (33%), el autobús (25%), el tren (15%), y los usuarios de moto con el 5,4%.

Los madrileños demuestran tener un gran conocimiento de la variedad de nuevas formas de movilidad, pero siguen prefiriendo las formas de moverse tradicionales, gracias a sus vehículos privados y al transporte público. Según los datos, sólo el ridesharing (Uber, Cabify,...) y el alquiler de coches por minutos supera el 10% de madrileños que los han usado. Otras alternativas, como el carsharing, bikesharing, motosharing o el alquiler de coches entre particulares muestran un porcentaje muy poco representativo, a pesar de que el conocimiento de estos servicios es muy amplio.

Las medidas basadas en nuevas restricciones a la circulación tienen “claros inconvenientes”, según el RACE y Goodyear:

  • Disminución de la movilidad: si no se adapta y mejora el transporte público sólo consigue una disminución de la movilidad y, por lo tanto, de la riqueza ya que perjudicara el comercio y los negocios de la zona afectada.
  • Perjudica a las familias: especialmente con niños y personas mayores, que no pueden moverse bien en transporte público, y menos en bicicleta.
  • Falta de equidad social: no es justo desde el punto de vista de la igualdad social, ya que se limita el acceso a las clases más desfavorecidas que no pueden afrontar el cambio de coche a uno 0 Emisiones o Eco.
  • Efecto frontera: se trasladan e incrementan los problemas de atasco a las zonas periféricas, incrementando hasta un 10% el tráfico en los alrededores ya que hay que realizar más kilómetros para ir de una parte de la ciudad a la otra, por lo que se genera mayor contaminación. Finalmente, estas emisiones contaminantes no entienden de fronteras, se mueven con el viento.

Si se quiere mejorar la movilidad y la calidad del aire, el RACE y Goodyear consideran necesario:

  • Impulsar medidas que fomenten el cambio a vehículos nuevos menos contaminantes: un coche de hace 20 años contamina como 36 nuevos.
  • La construcción de aparcamientos disuasorios que facilite el acceso al transporte público, de los cuales no se ha construido ninguno de los ocho prometidos en 2015.
  • Hacer una propuesta en firme de mejora del transporte público antes de tomar este tipo de medidas, en cuanto a la oferta, frecuencias, horarios y precios.
  • Ofrecer nuevas soluciones en el campo de la disminución de la movilidad, como las gestiones telemáticas, incentivos al teletrabajo para las empresas, y ayudas a la conciliación de la vida familiar.
  • Que los Ayuntamientos centren también sus esfuerzos en otras fuentes contaminantes como las calderas de viviendas particulares, tiendas, centros comerciales y edificios institucionales que, según la Agencia Europea del Medio Ambiente (Aema), son responsables del 56% de emisiones de partículas contaminantes, por encima del 13% ocasionado por los vehículos.