En su Cepsa Energy Outlook 2030, presentado por la compañía en la exposición Adipec, celebrada en Abu Dhabi, la petrolera dibuja un escenario para 2030 en el que los combustibles de combustión interna seguirán copando un 85% de la flota mundial, mientras que los vehículos eléctricos híbridos representarán el 10% y apenas el 5% restante será de eléctricos puros, informa El Periódico (citando al enviado especial de Europa Press, Francisco J. Baeza).

A pesar de que los vehículos de combustión interna irán perdiendo cuota de mercado con el paso del tiempo (desde el 97% de las ventas que representaron en 2015 a una caída hasta el 59% en 2030) ante el empuje de los eléctricos, que crecerán desde el 1% actual hasta el 16% en 2030, la demanda de productos del petróleo seguirá manteniendo su reinado en el sector del transporte.

Respecto al mercado español, las cifras del grupo van en línea con su previsión mundial y auguran que los motores de combustión interna seguirán alimentando al 96% de la flota de turismos del país en 2030, mientras que los eléctricos supondrán apenas el 4%. Esta cuota representará más de un millón de coches eléctricos en la flota española, cifra que Cepsa estima que se trasladará en una caída del 1% en la demanda de combustibles fósiles, o medio millón de toneladas, y un impacto del 0,5% en la demanda total de energía en España.

Asimismo, en el caso extremo de que el total de la flota española de turismos fuera eléctrica en 2030, la petrolera considera que el impacto en la demanda de productos petrolíferos se traduciría en un descenso del 25%.

Por otro lado, y debido a la tecnología, la eficiencia de los motores de combustión interna tendrá un impacto seis veces mayor en la reducción del consumo de combustibles que la penetración de los vehículos de combustible alternativo. Así, Cepsa prevé que, en 2030, la flota de vehículos de pasajeros a nivel mundial será un 25-30% más eficiente y, aunque los vehículos eléctricos ganarán terreno, esta flota seguirá siendo abastecida mayoritariamente por combustibles fósiles.

De esta manera, la compañía ve un futuro en el que el diésel y la gasolina seguirán dominando la demanda de productos del petróleo en todas las regiones, a pesar de que los mercados maduros de Europa y Estados Unidos van a decrecer en comparación con el resto del mundo, mientras que India y China serán los mercados que compensarán con su mayor crecimiento.

Igualmente, el grupo considera que el gas natural será la fuente de energía fósil de mayor crecimiento en la transición energética, reemplazando al carbón para convertirse en la segunda fuente energética, solo por detrás del petróleo. Sin embargo, ve en las renovables una amenaza para su papel en la generación eléctrica, ya que corre el peligro de convertirse en un combustible de transición en el camino hacia un mundo sin carbón.