El Blog Ruta 401 de Loctite recoge un caso en el que un cliente llega a un taller indicando que, circulando por carretera en torno a 90 km/h, el vehículo le tiende a vibrar, o bien que el volante de la dirección tiembla. En tal caso, es muy probable que sea necesario realizar una alineación de la dirección.

Ante esta circunstancia, el vehículo genera un mimbreo, temblor o vibración, lo cual genera pérdidas de estabilidad y resta control en la dirección. Esto provoca inseguridad en el conductor, ya que percibe una sensación de flotabilidad del vehículo generada por una imprecisión en la dirección que obliga al mismo a corregir el volante hacia un lado u otro.

En numerosas ocasiones, los motivos de la aparición de estos problemas son el mal equilibrado de las llantas por la pérdida de un plomo, haber subido un bordillo de manera brusca, haber cogido un bache, tener algún componente en mal estado, (llantas ovaladas, holgura en rótulas, amortiguadores dañados, etc.) o que la presión de los neumáticos no sea la adecuada.

Para solucionar estos incidentes, es necesario realizar una alineación de la dirección, un trabajo que también recibe el nombre de geometría o paralelismo.

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