La inyección directa de gasolina de Bosch permite que los vehículos turismos sean más eficientes y económicos, motivo por el cual su presencia como primer equipo no deja de crecer, habiendo superado Bosch los 250 millones de unidades producidas de inyectores GDI. “La lógica consecuencia en un aumento en la demanda del recambio y del servicio de mantenimiento de estos componentes”, aseguran desde la compañía alemana, que dispone de una amplia gama de este tipo de recambios: desde inyectores y bombas de alta presión, hasta el sensor del rail, entre otros.

Una típica pregunta que se realiza habitualmente el conductor es si se pueden limpiar los inyectores de gasolina. Una limpieza eventual, aparte de que no va a eliminar todos los depósitos de suciedad, puede ocasionar daños debido a las corrientes térmicas provocadas por un funcionamiento incorrecto, y también puede provocar irregularidades en la superficie de pulverización por la agresividad del líquido de limpieza. Especialmente para los inyectores de alta presión, por sus mínimas tolerancias de funcionamiento, la limpieza de los inyectores tendría consecuencias mucho más gravosas. Por esta razón, el fabricante de componentes Bosch no acepta reclamaciones de garantía en inyectores que se hayan limpiado previamente.

Bosch fue, en 1923, el pionero en el desarrollo del primer sistema de inyección diésel y también ha sido el responsable del sistema de inyección Common Rail, incorporado cada vez más a vehículos diésel en todo el mundo. Estos sistemas modulares de inyección, optimizados para el rendimiento, se pueden adaptar a cualquier motor diésel y pueden reemplazar los sistemas de inyección mecánica utilizados anteriormente. Con su control electrónico y capacidad de inyección múltiple, los sistemas Common Rail ayudan a que los motores diésel sean más económicos. Los inyectores inyectan el volumen correcto de combustible en el momento adecuado mediante actuación electrónica, lo que permite un funcionamiento más eficiente en cuanto a consumo y emisiones.

Además, el programa de remanufacturación diésel de Bosch incluye más de 1.300 referencias con una cobertura aproximada al 97% de los sistemas Bosch. Este programa no sólo ahorra materiales y energía, sino que también puede suponer un ahorro superior al 50% de emisiones de CO2, lo que equivale a unas 25.000 toneladas al año.

Por otro lado, los principales fabricantes de automóviles apuestan para el equipamiento original por la calidad de las bujías Bosch para automóviles -incluidos los de propulsión a gas-, motocicletas, motores pequeños y aplicaciones industriales. Las diversas aleaciones para los electrodos ofrecen diferentes ventajas y cumplen, de esta manera, con los requisitos del motor respectivo. Dependiendo de la aleación empleada en los electrodos, las bujías se denominan Bosch Platinum, Bosch Double-Platinum, Bosch Iridium, Bosch Double-Iridium, Bosch Silver o, sencillamente, Bosch.

En cuanto a los calentadores, desempeñan un importante cometido en los motores diésel modernos. Estos motores trabajan, hoy en día, con una compresión tan baja, que se necesita post-incandescencia para garantizar la suavidad del motor, a la vez que la reducción del consumo y las emisiones. El programa de calentadores de Bosch ofrece la solución para prácticamente todos los vehículos diésel, incluidos los relativamente antiguos, ya que garantizan una alta calidad y cumplir con las más altas exigencias de los actuales sistemas de inyección diésel.