FeIdiciembre2012.1-La nueva frontera de los automóviles es clara: no precisarán conductor. No en vano, el sueño de los ingenieros de la Fórmula Uno es que los bólidos no necesiten un piloto. Temen que éste, por exceso de agresividad o por un error de conducción, impida que el coche gane la carrera.

Los gestores de tráfico también sueñan con esta utopía: coches sin conductor, a salvo del error humano, capaces de circular por sí solos. En Estados Unidos incluso hay una competición reservada a coches ‘robotizados', denominada DARPA, y que está propiciada por el Pentágono debido a las ventajas que ello supondría desde el punto de vista militar.

No debe sorprendernos que se quiera hacer algo así cuando la NASA ha enviado a la Luna y Marte diversos pequeños robots autónomos para explorar su superficie.

Esto que sigue pareciendo una utopía empieza ya a ser una posibilidad no solo real, sino cercana. El ejemplo más conocido es el de Google, que ha desarrollado un coche totalmente autónomo basado en el Toyota Prius, el vehículo - o flota, mejor - que utilizan para alimentar y actualizar su famosa web Google Maps. Las experiencias se han extendido después a otros modelos.

Estos Prius no pueden circular sin conductor por temas legales, pero comienza a haber excepciones. El estado de Nevada ya admite los coches autónomos en su legislación y ahora California, uno de los estados que regularmente endurece más sus leyes, estudia la legislación de estos vehículos. Quizás flotas de taxi o de transporte vean en esta iniciativa una forma de ahorrar personal y sueldos, mientras que las autoridades ven en ello la posibilidad de reducir sustancialmente los accidentes.

Evidentemente, este tipo de coches tiene sus detractores. Estiman que un fallo informático puede causar graves accidentes. Un error del propio sistema informático o simplemente que algunas radiofrecuencias pueden alterar o engañar el programa, por más que Google lleva más de 500.000 km. en un coche automático sin accidente alguno en Nevada. Es también el más firme defensor de estos coches y quiere ser el primero en lanzarlos: el Google Car.

Curiosamente, el único accidente que ha tenido el Google Car ha sido causado por otro coche. De momento todavía no está a salvo de los errores cometidos por los conductores de otros vehículos.

Tecnología disponible

De hecho, las marcas han introducido nuevos componentes que van mucho más allá. Tenemos radares anticolisión capaces de hacer actuar los frenos de emergencia, sistemas de aparcamiento automáticos o ‘lectores de señalización de tráfico', chivatos de ángulos muertos, control cruiser adaptativos,…

Y, por supuesto, el GPS, actuando de acuerdo con la cartografía más precisa. Se trata de que estos sistemas, que ahora sólo avisan o informan al conductor (salvo el sistema de frenado de emergencia o el control cruiser adaptativo, cuya autonomía es todavía FeIdiciembre2012.2limitada), puedan controlar directamente los sistemas de control del vehículo: acelerador, freno, cambio y dirección.

Todos estos sistemas disponen de elementos hidráulicos, eléctricos o electrónicos, ya sea como asistencia o como forma de actuación. Por tanto, pueden ser automatizados.

BMW está trabajando en un prototipo bautizado como Connect, realizado sobre el Serie 3, que integra todos estos sistemas ya habituales en la marca con otros nuevos y un potente software, además de los elementos capaces de actuar sobre las diversas asistencias al conductor.

Un primer fruto práctico estaría en la futura caja de cambios automática de BMW, que vía GPS engranará la marcha más adecuada teniendo en cuenta las dificultades de la carretera.

Para Google Cars, los coches autónomos presentan muchas ventajas: dejarán tiempo libre al conductor, reducirán el número de accidentes y, sobre todo, minimizarán el consumo y emisiones, pues su programa de conducción buscará la conducción más eficiente. Además, vía GPS, incluso evitará las congestiones de tráfico. Afirman, asimismo, que personas con discapacidad o visión muy reducida, podrán ir en automóvil solas, sin acompañantes.

Todas las marcas trabajan

Audi ha realizado un prototipo de su deportivo TTS, que ha sido capaz de efectuar la ascensión al Pikes Peak de forma autónoma con el apoyo de la Stanford University.

También General Motors, que prevé que en 2.020 podrá ofrecer este tipo de automóvil. El primer fabricante del mundo espera poder disponer de los primeros prototipos en tres años y en ese 2.020 lanzar un modelo que pueda circular un 10 % de forma autónoma.

Se dice que las tecnologías están ya a punto, pero hace falta integrarlas. Y, sobre todo, atiborrar el coche de sensores, sistemas de alerta y otros detalles para que nos lleven de A a B sin intervención del conductor.

FeIdiciembre2012.3Para GM, todo comenzó en 2.007 con la realización del Chevrolet Tahoe The Boss, junto a la Universidad Canergie, Mellón, Caterpillar, Continental AG, Intel, Google, TeleAtlas y Hewlett Packard. El modelo tardó seis horas en hacer 96 km. No es una prestación muy brillante, pero por algo se empieza.

Quizás quien esté más cerca de lanzar un coche semiautónomo sea Mercedes. El Clase S ofrece ya el sistema Distronic Plus, que no sólo controla la velocidad, sino que la adapta al automóvil que precede manteniendo una distancia de seguridad. Del mismo modo, es capaz de detener el coche si el vehículo precedente se detiene.

En el futuro modelo, este sistema irá apoyado por un “asistente de dirección” que permitirá mantener el coche en el carril incluso en curva gracias a los numerosos sensores y radares que posee. Es más, en caso de tráfico denso, seguirá como a una sombra al coche de delante.

En un sistema parecido se fundamenta la experiencia de Volvo para hacer funcionar su “tres de carretera”: un grupo de automóviles que circulan casi pegados y en el que el de delante marca la pauta. Ello tendría grandes beneficios aerodinámicos y permitiría que, salvo el primer vehículo, el consumo descendiera significativamente.