Automechanika Frankfurt acogió, el pasado 13 de septiembre, una reunión de más de cinco horas de duración sobre la Campaña Mundial sobre el Derecho a Reparar, a la que acudieron todas las asociaciones del aftermarket independiente del mundo, y en la que el sector español estuvo representado a través Ancera.

Cada una de las asociaciones dio a conocer las actividades llevadas a cabo, los argumentos, logros y lecciones aprendidas localmente, así como el estado jurídico y normativo junto a la situación práctica del estado del Derecho a Reparar. En el encuentro internacional, aparte de la situación europea, se analizó el estado de situación en Estados Unidos, Canadá, Australia, Suráfrica, China, Brasil o el resto de Suramérica.

La reunión se enfocó hacia el protagonismo del acceso a los datos: por un lado, el acceso a la información técnica, necesaria para la reparación y el mantenimiento de los vehículos, analizando la situación jurídica y práctica en los diferentes países del mundo; y, por otro, el acceso a los datos telemáticos del vehículo, lucha actual en la que el Ancera está trabajando en defensa del sector multimarca.

“Para poder competir en igualdad de condiciones y poder garantizar la libre elección del consumidor, el sector independiente debe contar con los mismos datos y funcionalidades que el fabricante de vehículos, acceder en tiempo real y directo a los datos y funciones del vehículo a través de una plataforma interoperable, estandarizada, segura y de acceso abierto en el vehículo para poder establecer una comunicación bidireccional remota con conductor y con el vehículo, pudiendo acceder a la pantalla del vehículo o comandos de voz”, ha declarado Miguel Ángel Cuerno, presidente de Ancera.

Junto a Cuerno, participó en la reunión global Carlos Martín, secretario técnico de la asociación, quien ha destacado que “las consecuencias de no poder acceder a los datos telemáticos dejarían al sector multimarca fuera del mercado y tendría un efecto devastador para una libre y justa competencia, lo cual iría en detrimento del consumidor y de su capacidad de elección. De esta forma, el aftermarket independiente no tendría capacidad de ofrecer y conducir servicios propios o de terceros al consumidor, y tampoco podría diagnosticar averías en el vehículo y, por ende, repararlas, si fuera posible”.