Representantes de 60 talleres han participado en una jornada de debate sobre el taller y el vehículo eléctrico, convocada, el pasado 7 de junio, por la Unión de Empresarios de Automoción de Cataluña (UEAC) en su sede de Granollers (Barcelona). Moderada por Miguel Viciedo, del concesionario Nissan Santi Enrique, la jornada se dividió en tres bloques informativos: un recorrido por la historia del vehículo eléctrico, que partió del año 1890; un análisis de los eléctricos actuales; y una aproximación a las consecuencias que tendrá para los talleres la electrificación del parque.

Sobre este último tema, se incidió en el menor mantenimiento que necesitan los vehículos eléctricos. “Lejos de caer en el pesimismo” según UEAC, se habló de que la incidencia de los cambios en el mercado del automóvil será paulatina: por una parte, coexistirán vehículos de motorizaciones convencionales, con otros basados en las mismas pero más eficientes en materia energética y mucho más respetuosos con el medio ambiente; y, por otro, automóviles dotados de propulsores no sólo eléctricos, sino también de gas y, seguramente, de otras nuevas energías alternativas en estudio.

En toco caso, en la jornada se subrayó la necesidad de las empresas y los profesionales que trabajan en ellas de mantenerse muy al tanto de la evolución del mercado, con el fin de estar preparados y dar respuesta a las necesidades de los automovilistas.

Sólo 9.000 vehículos catalanes de un parque de cinco millones de coches son eléctricos, una cantidad “testimonial” pero que desde el año 2000 ha experimentado “un crecimiento interesante”, apuntó Patrick Renau, presidente de la asociación Volt-Tour. En Cataluña, hay unos 600 puntos de recarga, una cantidad de estaciones que deberá crecer y que da lugar a ” un debate sobre dónde colocar estas infraestructuras “. En este sentido, Renau defendió la recarga doméstica de los vehículos, aunque puso de manifiesto la dificultad que esto supone para las personas que viven en pisos, muchos de las cuales optarán por las soluciones ligadas al transporte público, convencional o con nuevas fórmulas (tipo carsharing).

El presidente de Volt-Tour recordó que “el talón de Aquiles” de los coches eléctricos son las baterías, pero defendió su uso porque “optimizan la movilidad, promueven la innovación y la adaptación empresarial y contribuyen a mejorar la calidad del aire y reducir el nivel sonoro”. El responsable añadió que “no hay que esperar que se agote la última gota de petróleo para pasar al vehículo eléctrico”.

Haciendo historia, Renau atribuyó la apuesta por el vehículo de combustible al pragmatismo. “Cuando los fabricantes tuvieron que decidirse, había dos opciones: o bien desplegar gasolineras, o bien crear una infraestructura eléctrica. La primera opción era más rápida. En aquella época la contaminación no importaba, pero ahora estamos en otra realidad. No hay que rechazar lo que se hizo, pero no podemos olvidar que las cosas han cambiado y es necesario adaptarse a las necesidades de la sociedad actual”.