Los Estados miembros en el Consejo han adoptado su posición sobre la regulación de los objetivos de CO2 para automóviles y furgonetas. Los ministros de Medio Ambiente han decidido elevar el objetivo en cinco puntos porcentuales hasta el 35% para 2030.

“Tanto el Parlamento Europeo como los Gobiernos en el Consejo han optado por aumentar el nivel de ambición. Los proveedores de automóviles consideran que los objetivos propuestos por la Comisión Europea son desafiantes pero equilibrados. Ir más allá de esta propuesta conlleva riesgos para la huella industrial de la industria de proveedores europeos de automoción en Europa, poniendo en la balanza puestos de trabajo de alto valor”, destaca Sigrid de Vries, secretario general de Clepa. “Abogamos por una transformación ambiciosa en lugar de una interrupción negativa”.

“Será crucial no establecer unos objetivos demasiado altos y proporcionar las condiciones fronterizas correctas a través de un mecanismo de incentivo positivo para vehículos de cero y bajas emisiones”, señala De Vries, para añadi que “sólo una regulación neutral respecto a la tecnología asegurará que las emisiones se reduzcan de manera eficiente. Sin embargo, existe una fuerte presión para favorecer a los vehículos eléctricos a batería a expensas de otras soluciones, como la hibridación y los combustibles alternativos, que tienen un gran potencial para contribuir a la descarbonización. Además, será importante confirmar que el paso adelante hacia el análisis del ciclo de vida o bien hacia la rueda se realizará en la legislación futura”.

Igualmente, desde Clepa defienden que “los proveedores de automoción respaldan plenamente el objetivo de descarbonizar la movilidad y producir una gran cantidad de tecnologías para lograrlo. El objetivo declarado es seguir siendo competitivos a nivel mundial con una gran variedad de tecnologías inteligentes, seguras y relacionadas con la movilidad verde, que respaldan los empleos de cinco millones de personas en Europa en la actualidad. Una regulación competitiva que respalde tanto el medio ambiente como el empleo es una clave para el éxito de Europa”.