La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA) ha expresado su “gran preocupación” por el resultado de la votación en el pleno del Parlamento Europeo sobre los objetivos futuros de reducción de CO2 para automóviles y furgonetas.

“Seguimos estando particularmente preocupados por unos objetivos de reducción de CO2 extremadamente agresivos y la imposición de cuotas de venta para los vehículos eléctricos a batería que los eurodiputados han respaldado. La votación corre el riesgo de tener un impacto muy negativo sobre el empleo en toda la cadena de valor”, ha declarado Erik Jonnaert, secretario general de ACEA. “Sería forzar a la industria hacia una transformación dramática en un tiempo récord”.

ACEA también toma nota del hecho de que había una mayoría muy ajustada en algunas cuestiones cruciales. “No hay ninguna garantía de que tenemos el derecho de hacer posible el marco en su lugar para facilitar esta súbita transición a la movilidad eléctrica”.

En cuanto a la infraestructura de recarga, la patronal cree que cuenta con “serias carencias”, mientras que los incentivos al consumidor para la compra de los vehículos eléctricos más caros permanecer armonizados en toda la UE. “Los consumidores no pueden ser obligados a comprar coches eléctricos, sin la infraestructura necesaria o incentivos en su lugar” explica Erik Jonnaert.

En opinión del secretario general “sólo podemos esperar que los gobiernos nacionales traigan un poco de realismo a la mesa, al adoptar su posición común sobre los futuros objetivos de CO2 próxima semana”.