El logotipo de una marca o de una empresa es el símbolo por el que todo el mundo la reconoce. Por ello, su diseño es uno de los primeros pasos esenciales que toda compañía debe dar y en el que debe poner un énfasis especial, que marcará la identidad de la empresa. En un nuevo artículo en el Blog Ruta 401, Loctite da algunas indicaciones para acertar en el diseño del logo del taller.

1. Definir la imagen que se quiere dar. El logotipo es una imagen que representa la identidad y el compendio de valores que la empresa pretende transmitir al mundo y a sus clientes. Por ello, antes de diseñar el logotipo, es básico tener claro qué imagen se quiere dar o qué aspectos de la marca se buscan remarcar. A partir de esta imagen de marca, se elegirá el diseño, los colores, la tipografía o la idea central del logotipo.

2. Buscar la simplicidad. Se suele decir que un logotipo no debe tener más de tres colores y dos tipografías diferentes. Aunque esto no tiene por qué ser así, ya que es una norma no escrita que sirve para ilustrar un hecho: cuanto más simple, fácil de recordar y reconocible sea el logotipo, mejor. Sin embargo, esto es lo realmente complicado, puesto que se trata de aunar en un logo simple y fácil de recordar toda una marca, su imagen y los valores que quiere transmitir.

3. ¿Con o sin nombre? Existen muchas variantes de logotipos. Algunos incluyen un símbolo y el nombre, otros sólo el símbolo, y otros tienen el diseño ya implícito en el nombre. Las empresas cuyo logotipo se basa sólo en el símbolo suelen ser compañías muy reconocidas a nivel mundial, cuya imagen de marca es ampliamente conocida y ni siquiera necesita un nombre que la acompañe. Puede ser el caso de Audi o Mercedes, cuyos logos son fácilmente reconocibles sin necesidad de que les acompañe el nombre. Lo más recomendable para el taller es emplear una combinación de texto e imagen, u optar por el nombre o iniciales del taller con un diseño creativo. En estos casos, el nombre es importante porque se busca asociarlo con una imagen concreta.

4. Que tenga algún elemento reconocible. Los logotipos deben tener un elemento reconocible que permita al usuario distinguirlo de los demás y comprender al instante lo que le ofrece la empresa. No es necesario que este elemento sea totalmente explícito, incluso muchas veces es tan sólo una idea o una combinación de colores. Por citar un ejemplo, en el logo de Amazon hay una flecha que va desde la “A” a la “Z”. De esta manera se remarca la amplitud de su catálogo y, por si fuera poco, la flecha parece una sonrisa, representando la satisfacción de los clientes. No hace falta que el logotipo del taller muestre de forma explícita una llave inglesa, un neumático o un motor. Aunque es la forma más sencilla y directa de mostrarse al público, se puede ser más sutil sin que el mensaje pierda efectividad.

5. Que sea adaptable. Lo más probable es que se vaya a utilizar el logotipo en diferentes ámbitos (fachada del taller, ropas de trabajo, tarjetas de visita, página web y redes sociales, etc.), por lo que es importante que este sea versátil y adaptable. Lo más recomendable es tener un diseño principal y realizar algunas variaciones en torno a este.

6. Pedir la opinión de otros. De la opinión de otros, se pueden extraer muchas conclusiones. Por ejemplo, se puede preguntar a personas conocidas y/o a usuarios de redes sociales si creen que el logotipo es adecuado para un taller “x”, así como pedirles que aporten su opinión sobre qué mejorarían o cambiarían ellos del diseño. Hacer algún tipo de encuesta o concurso mediante votación, además, puede ayudar a fidelizar clientes.