Ante la decisión adoptada en la reunión del Consejo de Ministros de Medio Ambiente el pasado 9 de octubre, desde Sernauto quieren llamar la atención sobre “la importancia de contar con una normativa europea equilibrada que no perjudique a una industria tan puntera y tan estratégica para nuestra economía como la de automoción”.

A la hora de fijar los objetivos de reducción de emisiones de CO2, se debería tener en cuenta, según la asociación, el impacto que dicha decisión puede tener en términos de costes económicos y laborales. “Tal y como le trasladamos desde Sernauto a las ministras españolas de Industria y Transición Ecológica, en sendas cartas la pasada semana, la legislación debería marcar objetivos medioambientales ambiciosos, pero viables económicamente y reconocer las tecnologías eficientes, y no sólo una solución concreta, manteniendo con ello el principio de neutralidad tecnológica”.

“Los proveedores de automoción estamos plenamente comprometidos con el logro de los objetivos de descarbonización del acuerdo de París, a través del diseño y desarrollo de tecnologías y sistemas que permitan reducir las emisiones de los vehículos”. En este sentido, consideran “imprescindible que se establezca un equilibrio razonable entre los objetivos medioambientales y el mantenimiento de la competitividad de la industria de automoción, que permita una transición ordenada”.

El objetivo marcado por la Comisión Europa para la reducción de emisiones de CO2 de un 30% ya es “suficientemente ambicioso como para incrementarlo”, inciden desde Sernauto, “con las consecuencias que ello podría tener tanto para la competitividad de nuestras plantas, como para el empleo.” Además, la entidad cree que es importante “contar con mecanismos para incentivar los vehículos de cero y bajas emisiones, incluyendo los híbridos enchufables, para aprovechar su potencial de contribuir al objetivo final de descarbonización”.

De cara al acuerdo final, desde Sernauto solicitan de las instituciones europeas que “trabajen en pro de alcanzar un equilibrio adecuado entre la protección del medio ambiente y la continuidad de la industria automovilística europea, al mismo tiempo que se satisfacen las necesidades de movilidad de todos los ciudadanos”.