Tecnologías de Bosch como el catalizador con filtro de partículas, la recirculación de los gases de escape o el sistema Denoxtronic con el agente reductor AdBlue son procesos necesarios en los motores modernos de combustión. Todos estos sistemas incorporan sensores y actuadores que son los encargados de monitorizar todo el proceso de tratamiento de gases de escape y, por lo tanto, deben de funcionar correctamente para cumplir con su objetivo de mejorar la eficiencia de los motores diésel y gasolina. Además, Bosch ya ofrece los principales componentes de estas tecnologías en el mercado de recambios a través de su división Automotive Aftermarket.

Desde que la compañía alemana lanzó al mercado la primera sonda lambda en 1976, la compañía ha producido más de 1.000 millones, a un ritmo actual superior a 45 millones de unidades al año. Bosch recomienda su revisión cada 30.000 kilómetros, ya que el buen estado de la misma evitará averías en el catalizador y garantizará una reducción de hasta un 15% de consumo de combustible, un mejor rendimiento del motor y menores emisiones contaminantes, permitiendo, además, cumplir con la normativa vigente en cuanto a gases de escape.

Por otro lado, el sensor de presión diferencial es el encargado de medir la diferencia de presión que hay en los gases de escape, en concreto, en la entrada y la salida del filtro de partículas, por lo que también se le conoce como sensor del filtro de partículas. Mide el grado de saturación a partir de la presión diferencial (junto con la temperatura de los gases de escape y el flujo de masa), por lo que, si presenta valores fuera del umbral teórico, la unidad de control iniciará un ciclo de regeneración para quemar el hollín. Es importante que el sensor se encuentre en óptimas condiciones, ya que un funcionamiento incorrecto del mismo provocará que se efectúen regeneraciones innecesarias, lo que disminuirá la vida útil del filtro de partículas, no detectará el nivel de saturación del filtro y la consecuente pérdida de potencia del motor, e influirá en la gestión del equilibrio en la mezcla de aire y combustible y, por tanto, en la ineficiencia del sistema.

El sensor de partículas está integrado en el tubo de escape, después del catalizador, y monitoriza el funcionamiento del filtro de partículas. Este componente incorpora una unidad de control propia (SCU), que está conectada a la unidad de control del motor (ECU), por lo que tiene que estar equipada con el software de monitorización adecuado para poder evaluar la señal que recibe del sensor de partículas. Debido a la regulación de emisiones europea, los vehículos diésel deben de equipar un filtro de partículas y, para cumplir con la normativa Euro 6, deben de equiparse este tipo de sensor.

Para cumplir con la normativa europea Euro 6 relativa a las emisiones de óxidos de nitrógeno, la Reducción Catalítica Selectiva (SCR) es una tecnología clave que mejora la eficiencia de los motores diésel. La reacción química es selectiva, lo que significa que, entre todas las partes integrantes de los gases de escape, solamente se reducen las emisiones de óxidos de nitrógeno. Este sistema, denominado también Denoxtronic, funciona de la siguiente manera. Los catalizadores de reducción selectiva SCR alcanzan su temperatura de funcionamiento aproximadamente a unos 200º C. La bomba succiona el agente reductor AdBlue (una solución acuosa de urea al 32,5% producida de forma sintética) y lo bombea hacia el inyector del sistema. La ECU del motor es la encargada de controlar al inyector, el cual inyecta una dosificación en el tubo de escape.

Para calcular la cantidad a inyectar, la unidad de control tiene en cuenta parámetros como el estado operativo del motor, la temperatura de los gases de escape y el porcentaje de NOx contenido en los gases de escape. El agente reductor es arrastrado por los gases de escape, diluyéndose uniformemente con ayuda del mezclador. De camino hacia los catalizadores de reducción selectiva, el denominado tramo de hidrólisis, el AdBlue se descompone en amoniaco (NH3) y dióxido de carbono (CO2). El amoniaco reacciona con los óxidos de nitrógeno, convirtiéndose en nitrógeno y agua. La eficacia del Denoxtronic es recogida por el sensor de NOx.