Las administraciones suelen considerar que un coche clásico es aquel que tiene más de 25 años. “Esto nos permite desarrollar lubricantes de diferente calidad en función de los motores, los sistemas de inyección, las gomas utilizadas en el motor, etc.”, destaca la empresa Total en su blog, de forma que se puede tener un aceite del tipo SAE 10W40 para vehículos de finales del Siglo XX, cargado de aditivos, o un aceite SAE 40 sin aditivos detergentes para los coches de principios de ese mismo siglo.

Los propietarios de coches clásicos se encuentran a menudo con la sorpresa de que los nuevos lubricantes son menos viscosos que antes, tienen bases sintéticas y sus intervalos de cambio son muy prolongados. Y, lo que es más importante, no cumplen con la protección adecuada para los motores más antiguos. Según explica Total, las formulaciones más modernas de aceites de motor son compatibles con los sistemas anticontaminación de los vehículos, como los catalizadores y los filtros de partículas. Por ello tienen formulaciones específicas para estos sistemas.

Esto es una excelente noticia para los motores modernos, pero no para los más antiguos, que podrían sufrir desgastes excesivos del anillo del pistón, del árbol de levas o de otros órganos del motor si utilizan alguno de estos lubricantes, así como que los cauchos se deshagan, caso de los sellos en los sistemas de válvulas.

Para mantener un vehículo antiguo, la mejor solución es recurrir a aceites de motor especialmente diseñados para coches clásicos. Estos lubricantes suelen tener viscosidades más “clásicas” (como 20W-50) o incluso son monogrados SAE 40, al mismo tiempo que tienen formulaciones más antiguas, por lo que los aditivos no atacan a los componentes del sistema (metales, cauchos). Así cumplen con su función de lubricar y mantener el motor tan joven como el primer día.

La detergencia de los aceites es una característica que hay que tener en cuenta a la hora de lubricar un coche clásico. En algunos coches anteriores a 1954, los filtros del aceite eran un elemento accesorio, por eso utilizaban aceites no detergentes. Estos lubricantes permitían que algunos contaminantes se adhirieran a las paredes del motor, que es justo lo contrario de lo que hacen los aceites detergentes, los cuales mantienen esos contaminantes en su interior para evacuarlos en cada cambio de aceite.

Esos vehículos antiguos que emplean aceites no detergentes evitan, gracias a esa acumulación de contaminantes, que las suciedades más dañinas como polvo o partículas metálicas perjudiquen las superficies de piezas como los cojinetes. Por esa razón, es muy probable que estos coches tengan una capa acumulada de residuos en las paredes. Si se utiliza un aceite detergente para mantener uno de ellos, los contaminantes se despegarán y fluirán a través del motor. Los resultados pueden dar lugar a desgastes. También se podría causar un consumo de lubricante y otras averías graves a medio y largo plazo.