Las diferentes velocidades de crecimiento que rigen la Eurozona a un lado y otro del eje franco-alemán tienen, curiosamente, un fiel paralelismo con la evolución de sus flotas corporativas. De esta forma, mientras las empresas de los mercados más débiles están 'metiendo la tijera', las de los más sólidos hacen gala de su hegemonía aumentando la inversión, según refleja el Barómetro del Vehículo de Empresa (CVO) promovido por Arval, compañía de renting de BNP Paribas.

El estudio -realizado entre más de 4.800 compañías europeas con el objetivo de determinar las prácticas actuales y tendencias futuras en este sector- pone de manifiesto cómo, al igual que ocurre en el escenario socioeconómico, el norte y el sur de Europa siguen caminos divergentes en lo que respecta a su política de coches corporativos.

En este sentido, las compañías de los países mediterráneos -inmersos en la recesión por las estrictas medidas de ajuste y control presupuestario para alcanzar los objetivos de reducción de déficit- se han visto obligadas a introducir duras políticas de recortes en el capitulo de flotas para tratar de equilibrar ingresos y gastos.

Así, las españolas recortarán en un 2% su flota a partir de este mismo ejercicio, mientras que las griegas -sumidas en un contexto de recesión más severo- no tendrán más remedio que prescindir del 15% del total de sus vehículos de empresa para que le 'salgan los números'.

La excepción dentro del grupo de los 'rescatados' la marcan las lusas que, un año después de la intervención a Portugal, optan por mantener su flota estable pese a la caída prevista del 3,3% en su PIB, fundamentalmente porque ya 'hicieron su deberes' durante el ejercicio anterior para tratar de ajustar sus cuentas de resultados.

Por otro lado, y aunque si bien las italianas no pertenecen al grupo de los países que han solicitado ayuda financiera, lo cierto es que su economía se encuentra en la 'cuerda floja', con una contracción del 1,4% este año, por lo que como medida de prudencia sus empresas también acometerán recortes significativos (-2%) en las flotas para reducir al máximo los gastos.

Por el contrario, el informe del CVO revela cómo las compañías de los países del norte de Europa, enmarcadas dentro de las economías más sólidas de la Eurozona, no sólo no se plantean 'apretarse el cinturón' en lo que respecta a sus flotas, sino que incluso tienen previsto incrementar su tamaño, demostrando la buena salud de sus negocios.

De esta forma, las empresas germanas, siguiendo la estela de sus propios políticos dentro del Eurogrupo, mostrarán su supremacía en el panorama internacional y aumentarán su 'patrimonio' de coches corporativos ( 6%) por encima incluso de la media europea (4%).

Las francesas, que parecen compartir con su recién estrenado presidente la premisa de propugnar la inversión como motor de crecimiento, dedicarán también una partida a sus vehículos de empresa, de manera que las compañías galas terminarán el ejercicio con un 4% más de flota.

Cerrando el eje franco-alemán, destacan especialmente los movimientos de las empresas holandesas que, encuadradas en la economía europea con la nota más alta de las otorgadas por las agencias de calificación crediticia (AAA), se verán con la fortaleza de aumentar sus coches de empresa hasta en un 9%.