El Plan Pive consiste en unas ayudas a la compra de un vehículo nuevo de 2.000 euros con un máximo de 75 millones de euros de aportación del Gobierno y está vigente desde el pasado 1 de octubre y durará hasta el 31 de marzo del año que viene o hasta que se agoten los mencionados 75 millones. En total, se prevé que se realicen 75.000 operaciones de compra con el plan, unas cuarenta mil de ellas antes de que finalice 2012.

De los 2.000 euros, mil los aportan los fabricantes y los otros mil proceden de ayudas públicas. El cliente que se acoja al plan debe saber que los mil euros de subvención del Estado le tributan en la declaración de la renta como ocurría con el anterior Plan 2000E.
Esta ayuda se considera una ganancia patrimonial no derivada de una operación de transmisión y forma parte de la base imponible general y, por tanto, sujeto a una carga impositiva sujeta al tramo al que esté tributando cada persona. Así, las personas que ganen más de 300.000 euros y tributen al 52% en su declaración de la renta, deberán abonar 520 euros de los mil recibidos de la ayuda del Plan Pive.