El freno regenerativo de los vehículos híbridos y eléctricos es una tecnología muy conveniente para ahorrar combustible, proteger el medio ambiente y en este tipo de vehículo es perfecta para optimizar la energía. Según explican desde el Blog de Iberisa, el freno regenerativo es capaz de captar la energía que se desperdicia durante el frenado y el reutilizarla para cargar las baterías del vehículo.

La tecnología del frenado regenerativo se remonta al año 1890 en Francia, donde Louis Antoine Krieger diseñó un sistema innovador de conversiones eléctricas en carruajes de lujo arrastrados por caballos. Cada una de sus conversiones tenía un motor eléctrico para cada rueda delantera y un conjunto de devanados que convertían los motores en generadores. Este concepto de freno regenerativo también se usó en 1960 en un prototipo de vehículo eléctrico, el AMC Amitron. Su tecnología de frenado regenerativo, permitía recargar las baterías de Ni-Cad cada vez que se pisaba el freno y era capaz de impulsarlo de 0 a 80 km/h en 20 segundos.

Respecto a su funcionamiento, Iberisa indica que cuando pisamos el freno en vehículo convencional se crea una ficción entre el disco de freno y la pastilla que evita que las ruedas giren. En este proceso, la fricción hace que la energía cinética se transforme en calor y se pierda la energía.

Cuando pisamos el freno en un vehículo híbrido y eléctrico, la energía cinética se transforma en electricidad gracias al motor eléctrico. Este motor, además de actuar como convertidor de energía, también actúa como generador La electricidad extra que se genera durante el frenado regenerativo, se envía a la batería para poder usarla posteriormente en la aceleración.

Según cálculos actuales, el frenado regenerativo puede llegar a recuperar en torno al 70% de la energía cinética del vehículo en movimiento. Esto se traduce en notables ahorros de combustible en los propietarios de vehículos con este sistema de frenado y puede compensar la diferencia de precio actual entre vehículos de combustión y eléctricos a largo plazo.

Por otro lado, y pese a que todo parecen ventajas frente a los frenos tradicionales en el ámbito de la eficiencia energética, los frenos regenerativos también tienen sus inconvenientes. Su rendimiento depende de la velocidad a la que circule el vehículo. Además, no tienen la misma fuerza de frenado que los sistemas de frenos tradicionales.

Detener el vehículo completamente cuando está en movimiento puede tardar un poco más. Los vehículos equipados con este sistema también tienen sistemas de frenado por fricción de apoyo. Esto no suele ser un problema en circulación por ciudad, ya que las velocidades no pueden superar los 50 km/h; sin embargo, hay que tenerlo en cuenta en situaciones de frenado de emergencia.